Este año el duro invierno que se ha vivido ha sido especialmente crudo en algunas regiones. Mucha gente se queja de su dureza y de lo poco que ha permitido guardar definitivamente la ropa invernal en el armario. Hay un deseo generalizado de vivir días más cálidos, llenos de sol y que permitan llevar menos ropa y una vestimenta mucho más sugerente. Tal es el caso que en los contados días en que ha salido algo más el sol y que han subido las temperaturas, ha resultado evidente el cambio de vestimenta observado.
Nos resulta curioso cómo, a pesar de todo, hay personas que consiguen mostrar sus atributos casi sin importar el tipo de ropa que lleven encima. En la temporada de verano la gente se pone menos prendas y de tamaños más reducidos. Quizás la característica principal entonces es la falta de ropa, e incluso la desnudez.
Curiosamente, está comprobado que provoca mucho más morbo el no verlo todo. La desnudez sí que deja muy poco para la imaginación. Pero, cuando la ropa marca o deja entrever, la imaginación se dispara e intenta evocar en la mente los detalles que los ojos no pueden ver. Y está claro que al ser imaginados, esos detalles pueden resultar más atractivos y provocar una excitación más intensa.
Es así que la ropa sugerente suele excitar más a la persona que la desnudez completa. Se dice que los mejores 'strippers' —aquellos hombres y mujeres que hacen del quitarse la ropa un arte— no llegan a quedarse completamente desnudos. Más bien consiguen el furor de su público dejando partes de su cuerpo, detalles quizás, para la imaginación.
Otro ejemplo podemos encontrarlo en el ámbito deportivo. En algunas disciplinas se exige un mínimo de ropa y de recato en el vestir y se prohíbe especialmente algún tipo de atuendo sugerente. En otras, en cambio, las federaciones han ido alentando uniformes con un estilo cada vez más sexy, pensando en que así se añade un atractivo extra a la competición. Entonces, dependiendo de colores, materiales, texturas... a veces el espectáculo está asegurado y es posible contemplar exhibiciones de pechos, glúteos y genitales, cuyos detalles se dejan a la imaginación de los espectadores. Si a ello además añadimos sonidos, gritos, jadeos... se genera una carga erótica que a quien sólo oye podría llevarle a confusiones.
Hace poco oíamos un clip en el que entremezclaban escenas de sexo con otras de un partido de tenis de María Sharapova y otras de Rafa Nadal. Se trataba de adivinar qué sonidos provenían del tenis y cuáles de unas escenas de sexo y la verdad es que era muy difícil adivinarlas, pero bueno, ése ya es otro tema.
Fuente:
Soitu.es
Autor: M.Pérez, JJ Borrás y X.Zubieta