Hemos sentido una profunda devoción por la actitud de entrega y feminidad, que las mujeres orientales profesaban a sus hombres.
El mundo ha cambiado. Las geishas han dejado de existir. Pero en el inconsciente del hombre occidental, se sigue albergando la idea de que ellas siguen siendo las más complacientes. Las que mejor te "llevarán al cielo".
Y ello se plasma en la realidad cotidiana de los anuncios de relax. Las chicas orientales han proliferado de una forma espectacular. ¡Por algo será!