El otro día os obsequiamos con una serie de fotitos de coñitos rasurados, pero, como el hombre es un ser inconstante por definición y le gusta lo más extraño y, vamos a decirlo, llevar la contraria, hoy en día hemos visto surgir una multitud de fetiches y movimientos reivindicativos de la melena en el coño.
En fin, yo no me quedaría con ningún extremo. Que vivan los coños peludos para aquellos a los que les guste la naturaleza salvaje y que vivan también las almejas pelonas que van muy bien para lamerlas.


















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29 julio 2010 

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