Me gusta todo de “todo”

Amiga Charo, soy una chica de 25 años, rubia, de ojos azules, y de preciosos labios rojos. Mis tetas son grandes y manejables, con unos grandes pezones rosados que apuntan hacia arriba, tengo un gran culo redondo al que le siguen unas largas piernas. Mi coño es muy húmedo, y normalmente lo llevo rasurado. Mis medidas son: 90-57-88, altura: 1,76 m.
Desde que vivo sola soy más libre, me paseo desnuda por la casa, follo cuando quiero, me masturbo, veo pelis porno. Me gusta ponerme faldas cortísimas, grandes escotes, ropa interior sexy… e insinuarme a los hombres. No tengo prejuicios, me gustan las pollas grandes o pequeñas, gordos o delgados, rectas o torcidas, los hombres jóvenes o mayores, y las mujeres. Me encanta chupar pollas y tragarme el semen o restregármelo por las tetas, y también que me den por el culo y por el coño a la vez. A veces me excito solo con la goma de las bragas, y empiezo a mojarlas cuando se introducen por mi rajita mientras me toco el cuerpo suavemente con mis manos.

Pepa R. MALLORCA

Aquel día me encontraba en mi casa, desnuda sobre mi cama, solo llevaba unas braguitas blancas. De repente él me llamó, quería quedar para ir a tomar algo, y yo me excitaba de oír su voz, y me movía lentamente entre las sábanas. Él, seguía hablando y mis bragas estaban cada vez más húmedas, casi transparentes. Deslizaba mis manos sobre mi cuerpo. “¡Sí, sigue!” pensaba mientras mi mano derecha acariciaba mi clítoris por debajo de las braguitas. Puse el teléfono sobre mis pechos, mientras él seguía hablando de algo que le había ocurrido ayer, y me imaginaba la fresa de su pene introducirse lenta y suavemente como un susurro entre mi coño. Mis dedos hurgaban entre mis labios inferiores y llegué al orgasmo, gracias a él, a su sensual voz.

Quedamos a las ocho en el bar de la esquina. Después de ducharme, me empecé a vestir, me puse medias de rejilla, ligueros, y bragas negras, pero no me puse sujetador. Escogí una falda muy corta negra, unas sandalias de tacón alto negras también, y me puse una blusa blanca ligeramente transparente. Tenía la impresión de que aquella noche iba a ser inolvidable.

Llegué al bar cinco minutos tarde, él ya estaba allí, avancé hacia la mesa donde estaba sentado, despacio, suavemente, contoneando las caderas, su cara lo decía todo, y la mía también, notaba que algo se movía debajo de su pantalón, algo grande. El y yo habíamos salido dos o tres veces, y habíamos hablado por teléfono mucho, pero aún no habíamos follado, e intuía que no faltaba mucho para ello. Me senté delante de él, pero, notando mi calentura, casi en el acto me dijo de irnos a un hotel. Empezamos a meternos mano suavemente en el ascensor, y cuando llegamos al piso, yo estaba súper cachonda, mi cuerpo ardía.

Me senté en la cama, desabroché dos botones de mi blusa y abrí mis piernas como una zorra, él acercó a mí, me levantó y me llevó contra la pared, allí acarició mi culo con las dos manos, después tocó mis muslos, mientras yo le desabrochaba la camisa y le tocaba el pecho, se lo besaba, le chupaba los pezones. Sin que lo esperara, me di la vuelta y con mi culo le rocé el paquete, cada vez con más fuerza hasta que, de repente, me agarró los pechos con una fuerza que me ponía cachonda, y me llevó a la cama. Estaba encima de mí y le empecé a desabrochar el pantalón, se lo quitó y él me desabrochó completamente la blusa mientras me chupaba los pezones.

Entonces  me quité mi pequeña falda y le pasé la pierna por los calzoncillos, notando sus huevos. Le bajé el calzoncillo y su polla, su gran polla, se empalmó de golpe y me dio un escalofrío. Era grande gorda, con un glande rosado, húmedo y terso. Le agarré el miembro con la mano, suavemente, acaricié sus cojones y toqué una y otra vez el pellejo del glande, después me acerqué a su polla y le di un par de lametazos, la chupé, le chupé los huevos también, y con la lengua en punta le acaricié con mucha saliva el capullo de su polla, su cara decía que era la mejor mamada que le habían hecho. Yo chupaba y chupaba su polla, retirando a cada mamada el prepucio de su fresa, luego saqué la verga de mi boca y eyaculó en mi cara. A mí me gustaba y relamía la leche que había por mi rostro, tragándomela.

El se tiró encima de mí y tocaba mis tetas con fuerza, mordisqueando mis pezones y chupándomelos, mientras me metías dos dedos en el coño, entre las bragas. Mi coño estaba húmedo, estaba ardiendo y pidiendo sexo a gritos, entonces me quitó las bragas y el liguero lentamente. Tenía la verga totalmente empinada y de vez en cuando rozaba mi piel. Solo llevaba las medias puestas y con las piernas abiertas. Con su lengua acarició mi coño, me chupaba, me absorbía y me introducía la lengua en la rajita, y yo mientras, con una mano me estrujaba las mamas y con otra me acariciaba el clítoris.

Al final le agarré la polla y me penetró, acariciando con el glande mi raja, notando yo la dureza de su polla introducirse en mi coño. Su miembro era una estaca que me hacía tocar el cielo, yo jadeaba, jadeaba con fuerza, gritaba, mientras él sacaba y metía su miembro viril en mi orificio, unas veces rápidamente y otras lentamente.

- ¡Aaah…oooh… aaaaaah… sí, sí… más… más… fóllame… jódeme, sí, sí, sí… aaaah! – gritaba yo.

Cambiamos de posición, sin dejar de follar, y yo me puse encima, movía mis caderas con fuerza en todas direcciones y notaba como se movía su polla dentro de mi chocho. Le agarraba con fuerza, cerraba los ojos y disfrutaba como cuando una adolescente echa su primer polvo.

- ¡Sí, así, más… más… más… fóllame, jódeme como una zorra, mete tu polla en mi coño… aaaah… sí, más fuerte… sí… aaaah… oooh… más, más, más…siiiiiiií…! – seguía gritando yo.

Llegamos al orgasmo y fue el mayor orgasmo que he tenido en mi vida. Al sacar la polla aún expulsaba semen, así que se la chupé con suavidad, mientras él se daba la vuelta y nos pusimos en la posición del 69, él me chupaba la almeja y yo sorbía su pene de leche. Pero antes de que me diera cuenta, me estaba chupando el ano, me dio la vuelta, me puso a cuatro patas, y me la metió por el culo, al primer golpe grité pero luego encontré un placer tremendo en la enculada, aunque  él no se corrió sino que  sacándomela,  se tumbó en la cama  con ts falo totalmente vertical y yo me senté encima, introduciéndome la polla por el ano y mientras yo me masturbaba, cogí un consolador y me lo metí por la raja del coño. Follábamos como fieras, y cuando ya iba a eyacular me puso boca abajo en la cama, me echó el semen en el culo y la espalda y se echó encima deslizándose con el semen y con la polla apuntando hacia arriba.

Habíamos echado tres polvos, no estaba nada mal, así que nos fuimos al baño, y nos metimos en la bañera juntos, la llenamos de espuma. Nuestros cuerpos estaban resbaladizos, estábamos uno enfrente de otro, y cual fue mi sorpresa cuando al verme enjabonarme las tetas, su polla se enderezó de golpe. ¡Menudo pollazo!. Me acerqué a él y entonces me penetró el coño hasta el fondo, mis pezones enjabonados subían a través de la espuma, y él empujaba con fuerza. Después de un rato sacó la polla y eyaculó en mi pecho, y yo me restregaba su leche por mis tetas, y acariciaba mis pezones. Luego le empecé a chupar la polla, de arriba a abajo y él se puso tan cachondo y yo tan zorra y viciosa, que eyaculó en mi boca y me tragué su maravilloso semen.

Dos días después le llamé, quedamos en mi casa, yo le había preparado una sorpresa. Llamó a la puerta, fui a abrir. Cuando la abrí me vio, vestida de sirvienta, con el vestido negro corto, medias negras, zapatos de bacón negros, el delantal y la diadema blancas. Le abracé, y empecé a besarle el cuello, la boca, a mezclar mi lengua con la suya, y le empecé a desnudar. Pasaba mi pierna entre sus piernas y ya estaba desnudo, con la polla relajada, entonces nos tumbamos en la cama. Entonces le di la sorpresa, diciendo:

- ¡Chicas!

Salieron del cuarto de al lado una chica morena joven, vestida de colegiala, con medias blancas, faldita gris corta, camisa blanca, y dos coletas en el pelo, mirada de chica buena y de zorra a la vez. También salió una chica vestida de enfermera, rubia, con cara seria, y además un tío totalmente desnudo con una polla enorme. Se quedó con la boca abierta, ellos se acercaron a la cama. La chica adolescente (19 años), la colegiala, se le acercó y empezó a tocarte la verga con curiosidad, luego a chupársela, a lamérsela con la lengua, mientras le miraba con cara de niña buena, y le tocaba los huevos. La enfermera se sentó en una silla cerca de la cama, el tío se le acercó, y ella se abrió de piernas y agarró la verga enorme del tío.

Yo me pegué al cuerpo de mi amante,  mientras la chica se la chupaba, y me empezó a acariciar el culo con las dos manos, mientras nos besábamos. La chica chupaba su polla y mi culo desde el ano hasta la raja, e intentaba meter su polla en mi culo, doblándola hacia arriba, mientras la lamía. Me empezó a meter su rosado capullo en mi coño, mientras la chica nos chupaba a los dos, luego la chica se empezó a quitar la ropa. Su cuerpo era rosado, tenía unos pechos muy finos, de adolescente, y el coñito sin pelo, se estaba metiendo los dedos por la rajita mientras nos chupaba, y daba gemidos suaves y agudos.

La enfermera se puso detrás de mi amante y se desnudó, tenía pelo en el chocho y sus tetas eran enormes, mientras el tío se acercó a mi y me metió su gorda verga por el culo, y grité, gemía mucho, pero mirando como los pezones de la enfermera se ponían duros, sus tetas eran enormes, y le besaba la espalda y el culo. Nos tumbamos, él seguía con la polla en mi coño, me puse encima de él, y el tío metió su polla por el coño. ¡Las dos pollas en mí!

Luego, al sacármelas del coño, empecé a chuparles la polla a los dos a la vez, introduciéndose en mi boca y las fresitas rosadas de la punta eran lamidas con precisión, y tocaba su pellejo con mis femeninos dedos, con uñas rojas y largas de ramera, mientras las chicas me chupaban el clítoris y el ano.

Entonces el tío se empezó a correr y lleno de semen toda mi boca, su polla, mi cara, mis tetas. Parecía una manguera de leche caliente que lubricaba mi cuerpo. En ese momento, llamaron a la puerta y fui a abrir, desnuda con semen por todo mi cuerpo, mientras la enfermera le estrujaba la  verga a mi amante entre sus grandes tetas. Abrí la puerta, era un vecino, que se quedó con la boca abierta y noté como se movía su falo entre sus pantalones, le puse la mano en los huevos y le metí dentro del piso.

Entonces le desabroché la cremallera y le saqué la polla, la tenía larga y delgada, con el capullo rosa y muy húmeda, se quitó la ropa y fuimos a la cama, me tumbé en ella y mientras yo chupaba la polla de mi amante , el tío del gran pene se masturbaba sobre mis tetas, el vecino me la metía por la almejita hasta el fondo y luego la movía dentro. Me daba mucho gusto, y yo gemía:

- ¡Siiiií… aaaah… más… mmm… tu polla está buenísima… me gusta su sabor… siií… quiero leche… córrete!

El tío se corrió en mis tetas moviendo la polla entre los pezones, entonces me puse de lado, y mi amante me la metió por detrás mientras el vecino me la introducía con fuerza entre mis labios vaginales húmedos, entonces me metí dos dedos en la vagina a la vez que la polla del vecino salía y entraba en un movimiento que hacía que sus huevos se movieran rápidamente, y las venas de su pene se tensaran. Entonces el vecino y mi amante eyacularon casi a la vez, y daban unos pequeños gemidos graves que me excitaban y que acompañaba yo con mis gritos.

Empezamos a follar todos con todos, se veían rabos, pollazos, gemidos, chochetes, conejos, semen por todas partes, bocas húmedas chupando pollas a lengüetazos. Mi amante me cogió por las caderas y me metió el pollazo hasta el fondo del coño, yo le hice una señal al tío de la gran polla, se le acercó por detrás y, sin que mi amante me diera permiso, se la metió suavemente por el culo. Nunca él había tenido una experiencia de ese tipo, pero le daba placer, y a mí también. Acabaron eyaculando los dos, mientras las chicas les chupaban y succionaban el semen de sus capullos.

Días después, le llamé otra vez, para que viniera a mi casa, iba a enseñartl unos juegos sexuales que, debido a mi experiencia, he comprobado que a los hombres les gustan mucho. Llegó, me encontraba desnuda en la cama, se acercó y le desnudé completamente. Estábamos los dos desnuditos enlazando nuestros cuerpos y nuestras lenguas, y empecé con los juegos, agarré su pene con las dos manos y empecé a apretar fuerte, a cortarle la circulación, su glande se ponía rojo, mientras lo chupaba y mordisqueaba. Al rato su polla explotó, eyaculó en mi cara. Luego introduje su verga en mi raja y después bajé su pellejo con las manos hasta la base de su pene con fuerza. Estaba totalmente tenso, mientras yo subía y bajaba mi culo y su polla se introducía y salía de mi coño. Su pene chorreaba semen y yo ponía mi boca para tragar todo lo que podía. Luego nos tumbamos uno encima de otro, yo arriba, primero acaricié sus huevos con mi pelo y hacía rozar su capullo con mi cuerpo, sobretodo con mis pezones duros. Después puse su polla apuntando hacia su ombligo y me tumbé encima, mi peso presionaba su polla entre nuestros cuerpos y yo me movía hacia adelante y hacia atrás… pero creo que me he pasado de líneas, así que ya continuaré en una próxima carta.

Gracias por leerme y hasta muy pronto.

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