![]() |
| |||||||||||
Hola amigos de Clima, el siguiente relato es real y quiero compartirlo con todos vosotros. Me llamo Pedro, soy un hombre casado con una mujer de 24 años, pero a pesar de que tenemos nuestras buenas sesiones de sexo sentía la necesidad de disfrutar de nuevas experiencias que recorrían mi mente. Siempre me ha gustado exhibir a mi mujer, que los hombres sientan el deseo de poseerla y es por ello que me gusta acompañarla a comprar su ropa, ya que siempre logro convencerla de usar minifaldas, pues posee un par de piernas preciosas, muy bien cuidadas y una piel envidiable que no necesita usar medias, me gusta comprarle blusas ajustadas que dejen ver sus grandes tetas que a cualquiera dejan loco, son perfectas de tamaño y figura, pero lo mejor que tiene es su culo, realmente es un monumento, redondo y salido. De verdad que tengo mucha suerte de tener una mujer como ella. Pero bueno, después de estos detalles de ella para que os hagáis una idea, seguiré con lo importante, lo que me hizo escribir este relato. Como dije inicialmente me gusta exhibirla, a pesar de que a ella no le gusta mucho el estar mostrando más de lo debido, lo hace únicamente cuando estoy con ella. En fin, durante días estuve imaginándome a Carmen, que así se llama mi mujer, siendo follada por varios hombres. Solo de imaginármelo me ponía muy caliente y con la polla a mil, pero no me atrevía a decirle a ella lo que quería, no quería que pensara mal de mí, pero todo lo fui planeando minuciosamente. Empecé en nuestras sesiones de sexo a imaginarme otros hombres que nos acompañaban y empezaban a acariciarla por todo su cuerpo, y mientras se lo de decía, creo que le gustaba ya que el ritmo de ella se aceleraba mas, fue así que decidí un fin de semana invitarla a cine y luego iríamos a bailar. Según lo había planeado, le compré un conjunto que le quedaba muy sexy y provocativo, con una faldita cortita, de esas que cuando hace mucho viento se levantan y pueden dejarlo ver todo, de color blanco. Me gustó muchísimo ya que cuando se la colocó se le alcanzaban a ver su diminuto tanga. Le compré una blusa de encajes la cual dejaba ver claramente sus tetas cubiertas solo por un sujetador que cubría la mitad, y por ultimo unos zapatos de tacón alto y destapados que dejaban al aire sus hermosos pies. Definitivamente se veía espectacular. Al salir a la calle observé como todas las miradas eran para ella, lo único que ella no sabía era a que cine la llevaría y se sorprendió cuando llegamos a uno de esos cines que presentan películas pornográficas. Ella no quería entrar, allí se sentía mal y fue muy difícil convencerla, pero cuando lo logré y entramos, lo primero que observamos fue ver que solo hombres, cosa que a ella la puso más nerviosa. Yo por mi parte traté de tranquilizarla y le dije que solo veríamos la película y que no dejaría que nadie se le acercase o que la molestase. Cuando nos sentamos en una de las sillas traseras no pasó un minuto
cuando algunos de los hombres se acercaron a nosotros, algunos de pie
y otros se sentaron...
|
||||||||||||
![]() |