Ante todo, saludos a los asiduos lectores y gracias por regalarme su tiempo. Soy Salvador de 29 años, soy moreno, alto y me fascinan las mujeres a morir.

Lo que les voy a detallar a continuación sucedió hace cuatro meses y es la vez que más he disfrutado de un culo, me lo follé hasta decir basta y cada vez que me acuerdo me trae muy buenos recuerdos que invaden mi mente, y mi sangre comienza a llenar las venas de mi polla y por ende se empieza a hinchar.

Después de haber montado un negocio y por causas que ahora no vienen al caso contar, volvía a trabajar en el banco que habia sido mi trabajo durante unos años.

Cuando trabajaba allí, vivia solo y no tenía responsabilidades familiares como ahora. En aquellos tiempos yo me follaba a todas las mujeres hermosas del banco. Si alguien me gustaba algo se me ocurría, pero acababa follándomela.

Un día estaba trabajando con el ordenador y noté la presencia de una fémina que se aproximaba hacia mí y que me miraba sin yo verla. Notaba que yo le atraía, no sé si a alguien de vosotros os ha pasado pero yo a veces siento que tengo como un detector de hembritas y se me levanta la antena y recibo señales de vibraciones femeninas cuando me están mirando. Cuando pasó por mi lado, vi de reojo un monumento que pasaba meneando todo su cuerpo como una modelo de pasarela, con un traje muy elegante y el pantalón ceñido al cuerpo hacía ver un culo y que culo, un culo de esos que te vuelven loco y por tenerlos entre tus garras hasta serías capaz de matar. Supongo que cuando ella pasó y se puso de espaldas a mí, sintió que la miraba fijamente, lo cual hizo que se comportara con coquetería.
Me encabroné en ese mismo instante en que ella, antes de girar por el pasillo me miró de golpe, sorprendiéndome totalmente embelesado. Se me quedó mirando hasta que se perdió, sin bajar la mirada.


Como ya era hora de comer, llamé a un amigo y compañero a la vez y salimos a comer cerca del lugar. Mientras almorzábamos le pregunté por ella, desde cuando trabajaba allí, que es lo que hacía, con quien salía y todo lo que se ocurrio. Dijo que tenía un cargo en el banco y que era una mujer difícil de seducir, ya que todo el mundo lo intentaba, pero ella no salía con nadie. Lo que más me gustó es que tenía pinta de señora, de señora experimentada, de señora maestra, de señora, sí de señora, más bien de una bellísima señora con el culo más bueno del planeta, después del de mi mujer...

 

IMPORTANTE
El relato completo lo encontrarás en la revista Charo Medina 225, correspondiente
al mes de Septiembre de 2008


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* La foto que ilustra este testimonio no ha sido enviada por el autor del mismo
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