Todo sucedió, de manera un poco extraña. La historia entre Alfredo y yo comenzó por un camino desconocido. Alfredo es un amigo de mi tío, y vivía en un pueblo algo alejado de la capital. Es un hombre que tenía 40 años de edad cuando lo conocí, con un cuerpo normal al de cualquier hombre, un poco llenito, un pecho velludito, media 1,77 m aproximadamente y con una barriguita fenomenal, pero no sé, desde que lo conocí me atrajeron mucho los hombres mayores.

Yo tenía 19 años, con un cuerpo atractivo y lo que más les llama la atención a los hombres son mis pechos, algo grandes y mi trasero firme y sobre todo notable cuando llevo pantalones vaqueros. Poseo un cuerpo voluptuoso y unas piernas largas, no soy muy alta, mido 1,68 m, piel clara, llevo el cabello negro y largo. Solo había tenido tres novios y con ellos solo toqueteos son más.

Alfredo necesitaba un lugar donde alojarse en nuestra ciudad mientras realizaba un trabajo, así que mi tío, que era casi su hermano, ni lento ni perezoso, lo invito a vivir un tiempo en casa. Yo viviría con dos hombres y no me agradaba mucho la idea y es que vivía con mi tío desde que comencé mis estudios en un colegio privado en el para estudiar una licenciatura y ahora tendría que luchar con mi timidez con Alfredo en casa.

Trascurrieron tres meses y la relación en la casa parecía normal, parecía que tenía dos amigos y nunca hubo insinuaciones de parte de él, hasta que un día llegué del colegio y me dieron muchas ganas de ver un video, fui a la sala de televisión y puse el video que estaba en su caja pero mi sorpresa fue mayor al ver que la cinta trataba de mí, en mi alcoba, sobre mi cama y observando que cuando me quedaba dormida abría en su plenitud las piernas y no tenía ningún pudor al dormir.

Aunque eso no lo sabía hasta que lo vi en el video. Parece ser que Alfredo me lo hizo casi al llegar a vivir en mi casa.
No supe como reaccionar y además, al registrar los otros videos, encontré que había unos que habíamos tomado en esos tres meses jugando y él tomó mis pechos, mis piernas y mi trasero cuando yo me descuidaba. No sabia que hacer si ir con el chisme a mi tío o sentirme alagada, pero en ese momento oí la puerta. Era Alfredo y lo único que hice fue quitar la cinta y ver la tele. Alfredo entró alarmado preguntando:

- ¿Qué haces?
- Acabo de llegar y solo quise ver tele - contesté.

Cogió el video y se fue a su habitación alegando que tenía trabajo. Esa noche estaba preocupada pero al mismo tiempo excitada por el morbo que me dio sentirme deseada...

IMPORTANTE

 

El relato completo lo encontrarás en la revista Charo Medina 225
correspondiente al mes de
Septiembre


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* La foto que ilustra este testimonio no ha sido enviada por el autor del mismo

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