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Soy una mujer joven y me gustaría que me publicaras la experiencia
que tuve a principio del verano pasado para compartirla con todos los
lectores y lectoras de la revista. Lo que voy a contar empezó, como he indicado, a principios del verano pasado. Yo acostumbro ir a una papelería a comprar la prensa y el dueño de dicho establecimiento, Hilario, es un hombre de unos 50 años, muy simpático y cordial. Un día, en el que acudí a comprar el periódico vi que había colgado un cartel en el que se solicitaba chica o chico para dependiente en los meses estivales. Le pregunté a Hilario de que iba el trabajo y lo que él me informó me interesó pues ganaría un sueldo extra durante el verano, así que decidí probar ya que, además, Hilario me convenció con su don de gentes. El primer día de trabajo, era todo aprendizaje, pero el segundo Hilario ya me tenía preparo el uniforme que debería ponerme y que no era otra cosa que una bata blanca. Yo, con picardía, le dije: - ¿Me la pongo encima de la ropa o sin nada de ropa debajo? Pasé a la trastienda y como hacía mucho calor, me quité el vestido y me puse la bata. Pasaron varias semanas, Hilario cada vez se llevaba mejor conmigo y yo me sentía muy a gusto con él pero, me daba cuenta, no obstante, que me miraba con deseo, o al menos eso pensaba yo. Cuando él no estaba, yo solía coger Clima y leía
los testimonios, cosa que me calentaba un montón tanto que, mientras
leía, no podía evitar que mi mano se metiera entre mis braguitas
y que mis dedos se deslizaran por mi coñito hasta lograr que éste
se me empapara. Naturalmente, siempre que lo hacía, procuraba que
fuera en horas que no suelen entrar clientes pero con mis braguitas mojadas
pasaba el resto del día, muy cachonda y excitada.
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