Soy una mujer joven y me gustaría que me publicaras la experiencia que tuve a principio del verano pasado para compartirla con todos los lectores y lectoras de la revista.
Mi nombre es Leonor, soy una mujer de mente abierta, mi cuerpo es, como dicen los chicos, macizo pues tengo los pechos grandes y mis carnes son apretadas. Me suelo poner vestidos ajustados, escotados y cortitos pues me encanta provocar un poco.

Lo que voy a contar empezó, como he indicado, a principios del verano pasado. Yo acostumbro ir a una papelería a comprar la prensa y el dueño de dicho establecimiento, Hilario, es un hombre de unos 50 años, muy simpático y cordial. Un día, en el que acudí a comprar el periódico vi que había colgado un cartel en el que se solicitaba chica o chico para dependiente en los meses estivales.

Le pregunté a Hilario de que iba el trabajo y lo que él me informó me interesó pues ganaría un sueldo extra durante el verano, así que decidí probar ya que, además, Hilario me convenció con su don de gentes.

El primer día de trabajo, era todo aprendizaje, pero el segundo Hilario ya me tenía preparo el uniforme que debería ponerme y que no era otra cosa que una bata blanca. Yo, con picardía, le dije:

- ¿Me la pongo encima de la ropa o sin nada de ropa debajo?
- Como estés más cómoda - me contestó sonriendo.

Pasé a la trastienda y como hacía mucho calor, me quité el vestido y me puse la bata. Pasaron varias semanas, Hilario cada vez se llevaba mejor conmigo y yo me sentía muy a gusto con él pero, me daba cuenta, no obstante, que me miraba con deseo, o al menos eso pensaba yo.

Cuando él no estaba, yo solía coger Clima y leía los testimonios, cosa que me calentaba un montón tanto que, mientras leía, no podía evitar que mi mano se metiera entre mis braguitas y que mis dedos se deslizaran por mi coñito hasta lograr que éste se me empapara. Naturalmente, siempre que lo hacía, procuraba que fuera en horas que no suelen entrar clientes pero con mis braguitas mojadas pasaba el resto del día, muy cachonda y excitada.
Días después, llegué al trabajo muy excitada y dispuesta a intentar provocar a mi jefe. Al cambiarme de ropa en la trastienda, como cada día, no corrí la cortina para que Hilario pudiera ver mi cuerpo semidesnudo. El, en este momento, estaba cogiendo las monedas para el cambio, que se guardan muy cerca de donde yo estaba...


IMPORTANTE

El relato completo lo encontrarás en la revista Clima 1484 correspondiente
a la semana del
2 al 8 de Septiembre

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a la dirección
clima@olpe96.com o por carta al apartado de correos 30.179 de Barcelona 08080.
Te lo publicaremos en la revistas Clima
o Charo Medina,según tu decidas. Muchísimas gracias.


* La foto que ilustra este testimonio no ha sido enviada por el autor del mismo

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