Noche de concierto
Samuel - Huelva  

 

 

 

 

Aquella noche iba a un concierto de un grupo que eran amigos suyos. Llegaron al local, empezaron a escuchar la música pero, como estaban calientes, decidieron ir al coche para pegarse el lote.

Estábamos en febrero discurría y, tras una semana de estresante trabajo, tocaba al fin el descanso del viernes noche. Hoy recogería a mi chica, que era una belleza. Labios preciosos y unos pechos pequeños pero bien puestos, era un bombón concentrado en menos de 1,57 de altura y delgadita.

Íbamos a un concierto que un amigo daba en un pequeño pub apartado de la civilización, y que en verano tenía muy buen ambiente gracias a su terraza, pero que en invierno rellenaba la falta de clientela con pequeñas oportunidades a grupos locales como el de mi amigo.

Llegamos al lugar a eso de las doce de la noche y allí encontramos al resto de la peña mientras el grupo montaba los instrumentos en el escenario. Yo me fui a pedir unas copas y dejé a Carmela con los amigos. Hoy iba francamente guapa, con unos vaqueros pegados y una camiseta que tapaba con un abrigo largo.

Mientras esperábamos las cervezas y las copas fueron pasando y yo me notaba cada vez mas achispado, Carmela se había sentado a mi lado en un sofá y yo aprovechaba para estudiar la tira de su tanguita y de camino la redondez de sus nalgas, cosa que me iba calentando enormemente. Al fin los primeros acordes comenzaron a sonar y nos levantamos para situarnos frente al escenario, aunque discretamente, mi chica y yo aprovechamos para quedarnos retirados del grupo, que más o menos era de unas sesenta personas. Así, mientras bailábamos y Carmela levantaba las manos al ritmo de la música Rock del grupo, yo bajaba las mías y las ocupaba en seguir estudiando su tanga, pero ahora por la parte delantera, y en ir calentando su libido pasando mis labios y mi lengua por aquellos sitios que yo sabía que mas placer le daban.
De repente le susurre al oído:

-Vamos a la calle, sígueme

La agarré de la mano y la saqué sin que nadie nos viera, ya que la puerta de la calle quedaba de espaldas al escenario. Una vez fuera nuestras bocas automáticamente se buscaron y se unieron durante todo el caminito hacia el parking donde llegamos a mi coche:

-No te subas…hagámoslo en el capó

Dicho esto mientras mis brazos la rodeaban y mis manos acariciaban sus pequeños senos y su chocho por encima de los pantalones. No esperaba encontrar demasiada oposición a este juego como de hecho sucedió.
Carmela es una chica pequeñita de apenas 50 kilitos de nada por lo que la levanté y la puse contra el coche mientras le levantaba la camiseta por encima del cuello y con un solo movimiento desabrochaba su sujetador descubriendo así unas tetitas, como ya dije, pequeñas pero redonditas con unos pezones rosaditos y que apuntaban directamente al cielo de mi boca ya que mis labios habían pasado de navegar por su cuello a hacerlo por las redondeces de sus tetas...

IMPORTANTE


El relato completo lo encontrarás en la revista Charo Medina 266, correspondiente
al mes de Febrero de 2012

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* La foto que ilustra este testimonio no ha sido enviada por el autor del mismo

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