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Me llamo María, vivo en Las Palmas y me gustaría contar una experiencia fabulosa que tuve en la playa. Experiencia que ha cambiado por completo mi vida. Estaba en las Dunas, una playa nudista, tomando el sol y como la marea estaba muy subida, me encontraba cerquita del agua. Desde este lugar yo veía a los hombres y mujeres pasear como habían nacido y como a mi me encantan las mujeres, mis ojos no se privaban de contemplar cuerpos, nalgas, tetitas y coñitos, con pelo o rasurados. Las personas iban llegando y se colocaban donde mejor les convenía hasta que apareció una chica rubia, con los ojos azules, un cuerpo precioso, con unas tetitas y unas nalgas para comérselas. ¿Y qué decir de su coñito?. Me gustaba mirárselo. Me excitaba muchísimo. Se situó por encima de mi, sacó su toalla y se tumbó
a tomar el sol con toda sus piernas abiertas de par en par, ofreciéndome
claramente la raja de su coño, los labios interiores y los exteriores,
que eran gruesos y carnosos. - ¿Eres de por aquí? - me preguntó entonces. - ¿Te puedo hacer una pregunta? - dijo tras unos segundos de silencio
y al decirle yo que sí, añadió - ¿A ti te
gustan los hombres?. Fuimos a jugar un ratito en el agua. Ella caminaba y yo le ponía las manos en los hombros y de vez en cuando las dejaba caer sobre sus tetas, duras y tiesas, y la empujaba hacia mi para rozar sus nalgas con mi coño. No veas el gustito que me daba hasta que cambiamos. Ahora caminaba yo y era ella la que me tocaba las tetitas y con su chochito rozaba mis nalgas. - María... - me dijo Lourdes mirándome a los ojos - ¿Por qué no nos vamos a un sitio más tranquilito?. Me gustaría mantener relaciones contigo... No me lo hice repetir. Yo me moría de ganas de lo mismo. La cogí de la mano, salimos del agua y la llevé a un lugar muy solitario. Nos tumbamos abrazadas y nos besamos, primero suavemente pero a medida que nuestros cuerpos sentían el calor del otro, nos dábamos la lengua que chupábamos y entrelazábamos. Lourdes fue bajando con su boca por mi cuello hasta llegar a mi pecho y allí empezó a lamerme las tetas y chuparme los pezones. Me estaba poniendo muy cachonda y no podía evitar lanzar profundos gemidos. Luego yo se lo hice a ella hasta que terminamos haciendo un 69. ¡Como me comía el coño Lourdes y que bueno tenía ella su chochito!. No sé cuantas veces me corrí entre mamada y lengüetazos en el clítoris, y metiéndome y sacándome el dedo del coño. Nos gustamos tanto que hoy en día somos pareja. |
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