Eran buenos amigos, se entendían muy bien y los dos tenían novia. Una noche nació entre ellos una relación bisexual que aún los unió más hasta el extremo que la novia de uno de ellos, al enterarse, le pareció estupendo y de esta manera nació entre los tres un entendimiento mutuo en el cual acabó participando también la otra novia. Ahora los cuatro son de los cuatro.

Me llamo Alberto, tengo 22 años y te voy a contar una historia que me pasó hace tres años. Yo, entonces, salía con Nieves, una chica que tenía la misma edad que yo, 19 años. Como ya éramos novios formales, sus padres me invitaron a pasar las vacaciones en una casa que tenían en la sierra. Allí me pusieron en la misma habitación que Juanjo, de 21 años y novio de Juanita, la hermana mayor de mi novia, y que también era la primera vez que venía a esta casa. Simpatizamos enseguida. Por la noche comentábamos las situaciones del día y nos reíamos mucho. Pero yo lo que le quería sonsacar a Juanjo era hasta donde se pegaba el lote con Juanita.

Yo, con Nieves, no había pasado nunca de besos y caricias en sus senos por encima de la ropa, restregando mi polla dura contra su cuerpo, siempre vestidos. Una noche inicié yo el tema. Estábamos los dos en pijama y tumbados en nuestras respectivas camas, sin sábanas por el calor.

- Sí, estaríamos mejor cada uno de nosotros con la novia - dijo y bromeando siguió - Además tengo un recalentón de polla que no me deja dormir.
- Ya se te nota bajo el pijama y también toda la mañana en la piscina, bajo el slip de baño - respondí yo.
- Pues mira que tú, Alberto... ¡Como te mira Nieves el paquete! - añadió él.
- Hoy me he hecho tres pajas en la ducha y la cuarta en el baño - presumí yo riendo.
- Pues yo no me las puedo hacer - dijo - La tengo irritada, como si fuera fimosis. Mira.

Se sentó en el borde de la cama y se sacó la polla del pijama. Yo me senté a su lado. Vi y toqué suavemente sus partes irritadas porque, efectivamente, no podía retirar bien la piel del prepucio.

- Si no puedes descargar porque los movimientos de la polla te duelen, le pides a Juanita que te lo haga suavemente con la boca y con la lengua - le dije.
- No sé si querrá - me contestó con cara de apuro.
- Bueno - añadí - Si quieres te lo hago yo ahora. A mí me lo han hecho ya otras chicas y creo que lo haría bien.
- Eres un tío, Alberto, y no sé si sería correcto.
- Me lo haces tú luego y estamos en paz - propuse.

Se quitó el pijama y se volvió a sentar en el borde de la cama. Despacio metí su polla en mi boca y se la empecé a menear suavemente con mis labios, mientras se la empapaba de saliva para que no le hiciera daño. No tardó nada en endurecerse por completo. Seguí mamando hasta que, con un profundo suspiro, se corrió en mi garganta llenándomela con su leche. Entonces, según lo acordado, me la empezó a chupar él a mí. Lo hicimos sobre la cama, en la posición del 69, él tumbado sobre mi y mientras Juanjo se tragaba mi verga yo le chupaba los cojones y le metía, alguna vez, un dedo en el culo.

Al día siguiente mi novia, Nieves, se fue a Inglaterra pero su hermana se quedó. Esa noche, Juanjo le contó a su novia lo que había pasado la noche anterior. Al día siguiente, muy temprano, sobre las seis de la mañana, Juanita entró en nuestra habitación completamente desnuda. Nos despertó y, como si fuera la cosa más natural del mundo, nos dijo que quería hacer el amor con los dos. Juanjo estuvo de acuerdo y yo más todavía. Nos desnudamos y Juanita empezó a hacernos una doble mamada. Después se puso a cuatro patas para que, mientras me la chupaba, Juanjo le metiera su polla por el coño. Como al chico ya se le había pasado lo de la polla gracias a mí, no se hizo de rogar y se la clavó entera. Cuando me corrí le salpiqué toda la cara con mi semen y rápidamente me puse debajo de los dos para poder chupar el coño de Juanita y el pene de Juanjo a la vez. Cuando la chica se corrió, Juanjo propuso hacerle la doble penetración, cosa que ella aceptó aunque pidiéndonos que lo hiciéramos con cuidado. Juanjo se puso debajo y le metió la polla por el coño y yo, de rodillas, me dispuse a meterle la mía por el culo a Juanita, lubricado previamente con la saliva de Juanjo y mía.

Apunté al ojete y se la empecé a meter poco a poco. Quería gritar pero no podía pues podrían despertarse sus padres. Cuando al final se corrió, mordiéndose los labios, y vio que nosotros no habíamos eyaculado, quiso que Juanjo y yo nos enculáramos. Los dos éramos vírgenes del culo, pero esto no fue un inconveniente. Primero se la metí yo a él. Sentía una gran presión en mi polla pero me gustaba. Me puse a cuatro patas con el culo en pompa. Juanjo me la metió muy despacito. Cuando se corrió y me la sacó del culo noté como su semen salía de mi ano y se iba deslizando hasta mis huevos. Mientras tanto, Juanita se estaba corriendo del placer que le daba vernos encularnos. Cuando acabamos, eran las siete aproximadamente y Juanita se fue a su habitación.

Al día siguiente le propuse una cosa a Juanjo. Como había oído un comentario de Juanita referente a que no le gustaba que las pollas tuvieran mucho pelo, decidimos afeitarnos los genitales. Fuimos al baño los dos. Nos desnudamos y cogimos la maquinilla eléctrica. Yo se la pasé a Juanjo por los huevos, por el pubis y hasta por el culo. Luego él hizo lo mismo conmigo. Convertimos nuestra tupida selva en un despoblado. Luego, con una cuchilla y espuma, rematamos la acción.

No teníamos ni un pelo en nuestros genitales ni en el ano. Le dijimos a Juanita que a las doce de la noche fuera a nuestra habitación porque teníamos un regalo para ella. Así lo hizo. Cuando entró en la habitación, Juanjo y yo ya estábamos desnudos y con la polla en erección. Sin vello parecía que la teníamos más larga. Juanita lanzó una carcajada y se lanzó en brazos de Juanjo para besarle pero cuando se enteró de que la idea había sido mía, me dio un beso tan profundo que noté como su lengua tocaba mi campanilla. Fue una de mis mejores noches.
Ahora ya nos hemos casado cada uno con su novia respectiva aunque seguimos quedando para intercambio de pareja o para que Juanjo y yo disfrutemos de nuestra bisexualidad. Juanita y Nieves también se han depilado los coños, como nosotros la polla.

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