A Isa, le encanta comer pollas. Nos cuenta dos de las historias que ha vivido, a cual de ellas más caliente. En una nos describe como cinco chicos abrieron el culo de una de sus mejores amigas, uno detrás de otro, y la segunda como celebraron la entrada del año 2000. Follando por la boca, el coño y el culo, naturalmente. Dice que cuando piensa en ello, se corre.

Mi nombre es Isa, tengo 20 años, que cumplí el 18 de marzo, mido 1,74, pelo oscuro hasta los hombros y me encantan las pollas con locura. Tengo dos amigas, Vanessa y Esther, que son tan golfas como yo y con las que, cada fin de semana, voy a una discoteca que hay en mi localidad donde siempre encontramos las pollas que necesitamos para pasarlo en grande. El dueño de la disco ya conoce lo golfas que somos y a mi, particularmente, me ha montado fiestas para que me follen sus colegas. Tiene unos amigos con unos rabos impresionantes y yo me lo paso de maravilla cuando me dan por el culo o cuando hacen un bocadillo conmigo.

Os voy a contar la aventura que vivimos mis amigas, Vanessa, Esther y yo, ccuando estuvimos de vacaciones en un pueblo de la Costa Brava llamado Tamariu. Los tres primeros días fueron de un aburrimiento total, hasta que al cuarto día, vimos que en el apartamento de al lado, se instalaban cinco chicos majísimos. Nos las ingeniamos para conocerlos y una vez hechas las presentaciones bajamos a la piscina. Nos pusimos unos bikinis minúsculos que resaltaban nuestros cuerpos, sobre todo Esther, que tiene unas tetas enormes. En cuanto nos vieron, se quedaron extasiados, nos sonrieron, y se instalaron a nuestro ladoHablamos de cosas intrascendentes, pero observé que los bultos de sus entrepiernas crecían poco a poco y entre charlas y risas, acabamos en su apartamento.

Como toda vestimenta llevabamos el bikini, y me di cuenta, que mis pezones se marcaban un montón debido a mi calentura, ya que mis ojos no se podian apartar de las entepiernas abultadas que lucian nuestros nuevos amigos. De pronto Vanessa dijo de ponernos más cómodos. Sonreí por su ocurrencia y nos quitamos el sujetador del bikini, dejando nuestras tetas a la vista de aquellos chicos que no se atrevían a dar el primer paso. Me acerqué a ellos y pasándole la mano por el bulto a uno de ellos, les dije:

- ¿Y vosotros, no os queréis poner cómodos?.

Tiré del bañador hacia abajo y una hermosa polla, totalmente endurecida, saltó como un resorte. Los otros, al ver a su amigo así, le imitaron y al momento tuvimos a nuestra disposición cinco pollas para mi y mis amigas. Tenían unas pollas magníficas, entonces, me dirigí a uno de los chicos y lo sente en una silla. Me arrodille delante de él, empecé a chuparle el rabo. No aguantó mucho y acabó corriéndose en mi boca. Pero otro, rápidamente, ocupó su lugar. Vanessa y Esther estaban también chupando polla cuando unas manos me cogieron por la cintura y me pusieron de pie. Sin sacarme la polla de la boca, el que estaba detrás de mi, empezó a follarme con ganas, haciéndome disfrutar como una cerda. Me corrí entre gemidos, diciéndole al que me follaba:

- ¡Métemela por el culo, fóllame por el culo!.

Me lo ensalivó bien, me lo dilató con dos dedos y me metió su polla en el ojete hasta los huevos. Me enloquece que mientras me dan por el culo, me llenen la boca de polla.Así estuvimos hasta que se corrieron los dos. Primero se corrió el de mi boca y cuando se la estaba limpiando con la lengua, sentí una lavativa de leche caliente al correrse el de mi culo. Seguimos follando con ellos todos los días que estuvimos allí y cada noche, en su apartamento o en el nuestro, montábamos una orgía y nos hartábamos todos de follar. En un de estas folladas, perdió Esther la virginidad de su culo y creo que lo que pasó vale la pena contarlo. Aquella noche los cinco le dieron por el culo pero ahora explicaré como estrenaron el estrecho ano de Esther.

Vanessa y yo lo habíamos comentado ya muchas veces y decidimos poner fin a los temores de nuestra amiga. Había visto muchas veces como Vanessa y yo éramos enculadas, pero ella nunca se atrevió. Vinieron a nuestro apartamento y entre cava y risas, la cosa se puso caliente. Vanessa ya se había enganchado con uno de ellos y le hacía una paja mientras el chico le comía las tetas. Yo, con otros dos, también estaba ocupada chupando polla y Esther tenía una polla en la boca mientras otro le comía el coño. Nosotras, es decir, Vanessa y yo, habíamos puesto a los chicos al corriente de nuestros planes y poco a poco, Esther iba siendo el centro de atención de aquellos chicos, hasta que yo y mi amiga vimos que ya era hora de que le petaran el culo.

Uno de ellos se estiró en el sofá y se puso a Esther encima, de cara a él, y le metió el rabo en el coño, empezando a follársela. Otro le dio su polla a chupar y entonces Vanessa y yo nos dedicamos a prepararle el culito para su estreno. Cogimos crema bronceadora y empezamos a untarle el agujero, entrando y sacando un dedo. Aquel culito empezaba a abrirse, mientras la amiga seguía cabalgando al chico con la otra polla en la boca. Continuamos, Vanessa y yo, con el agujerito hasta que vimos que ya le entraban dos dedos con relativa facilidad. Le dijimos a uno de los tres chicos que se pusiera detrás y elegimos el que tenía la polla más gorda, pues queríamos que el estreno del culo de nuestra amiga fuera sonado. El chico obedeció y puso la punta de su capullo en el ano de Esther. Vanessa y yo, entonces, tiramos cada una de una cacha hacia afuera dejando el agujerito al descubierto y en este momento fue cuando Esther vio realmente lo que pretendíamos.

- ¡Venga, métesela ya! - le dije al chico - ¿A qué esperas?.

Empujando, le metió todo el capullo en el ano. Esther chilló, pero la polla que tenía en la boca amortiguó el grito. El de la boca, precisamente, se salió de ella porque, según nos dijo luego, tenía miedo de que se la mordiera. Allí teníamos a nuestra amiga empalada por sus dos agujeros, por primera vez. Empezaron a follársela al unísono y cuando se calmó un poco y empezó a cogerle gusto a la enculada, volvió a tener otra vez una polla en la boca. Se la follaron los cinco por el culo y ahora, como a mi y a Vanessa, le encanta que la enculen. Como dije antes, follamos con aquellos chicos hasta que volvimos a Barcelona. La otra vivencia que os quería contar, ocurrió durante la fiesta de fin de año que organizó David, el dueño de la discoteca a la que vamos siempre. Había contratado un conjunto de cantantes de salsa. Eran unos tíos mulatos que estaban de muerte. Cuando mis amigas y yo llegamos, a las doce y media, yo me fui directamente al cuartito. Allí, estaba David y nada más llegar, después de limpiarme la boca con un morreo bestial, me propuso una cosa que me encantó y que no me pensé dos veces en aceptar.

Aquella noche quería pasarlo en grande. La proposición fue que yo, y mis dos amigas, hiciéramos de go-go´s mientras aquel grupo de mulatos, amigos de David, actuaban. Nos pusimos una falda negra, ajustada y corta hasta medio muslo, y un top blanco. Así nos subimos las tres al escenario y cuando empezaron a tocar, comenzamos a bailar. Yo, en cada movimiento, hacía bambolear mis tetas y al no llevar sujetador y ser el top casi transparente, mis pezones se pusieron duros. Al rato el ambiente estaba caldeado y cada dos por tres nos traían un cubata a cada una. Agarré un pedo de tres pares y entonces se me ocurrió quitarme la falda quedándome con el tanga blanco y el top. Empecé a bailar en bragas, contorneándome como una serpiente al ritmo de la música, y al acabar la actuación y correrse el telón, David me dijo:

- Muy bien Isa, me ha gustado tu iniciativa. Ahora venir las tres al cuartito que os voy a presentar a mis amigos.

Cuando acabamos, nos fuimos todos hacia el cuartito. Dos de aquellos muchachos me cogieron por banda y empezaron a sobarme. Yo estaba muy caliente y cachonda, así que me puse de rodillas y les pedí, como una perra en celo, que se desnudaran. Vanessa estaba con otro de ellos y Esther se enganchó con David y el que quedaba. Los dos que tenía yo, sonrieron y al denudarse me dejaron ver dos pollas que, aún estando morcillonas, me cortaron la respiración. David, al ver la cara que puse, les dijo:

- ¡Chicos, hoy vais a conocer a la tía más puta de Hospitalet, veréis que zorra está hecha esta chica y que agujeros tiene! - y luego me dijo a mi - ¡Venga, Isa, no me dejes mal, cómetelos y fóllatelos bien!.

Cogí aquellas dos hermosas pollas y empecé a chuparlas alternativamente hasta que se pusieron completamente duras. Medirían alrededor de los 30 cm y una de ellas era gorda como un vaso de tubo. Era la más gorda que había visto en mi vida y pensé que aquella verga ensancharía aún más el agujero de mi culo. Cuando ya no me cabían en la boca y solo podía chuparles el capullo, uno de ellos me quitó las bragas y sentándose en el sofá, me pidió que me sentara encima. Lo hice y me metí aquel pollón en mi chochito afeitado, hasta los huevos. Mientras me comía las tetas y yo subía y bajaba por aquella polla, el otro, el de la polla gorda, empezó a trastear mi agujerito del culo con los dedos, comenzando a dilatarlo para meter todo aquel rabo dentro. Vanessa y Esther estaban pasándoselo de maravilla y yo, con aquellos dos pollones, en la gloria hasta que algo muy gordo y duro se apoyó en mi ano. A mi me han metido en el culo pollas gordas, pero el capullo de aquella, al entrar, me hizo ver las estrellas.

- ¡Despacio cabrón, que me partes! - grité - ¡Métela poco a poco, que sienta tu hermoso rabo!.

En efecto, notaba como aquella polla entraba lentamente hasta que los huevos hicieron tope. Estaba empalada por dos hermosas pollas y los dos folladores empezaron a moverse a la vez. Aquella follada me hacía gritar como una loca y, desesperada, empecé a gritar:

- ¡Mi boca... quiero otra polla para mi boca... quiero beber leche de macho!.

Estaba tan caliente que necesitaba que me follaran la boca y el mulato que, junto a David, se follaba a Esther, se acercó y cumplió lo que yo deseaba. Me metió la polla en la boca y empezaron a meter y sacar sus vergas, acompasadamente, los tres por mis tres agujeros. Los tres me follaron la boca, el culo y el chochito y me bebí la leche de los tres.


Descansamos un rato y propuse que el de la polla gorda se follara los culitos de mis amigas, a lo que no se opuso ninguna. Primero se folló el culo de Vanessa y luego el de Esther. Yo, por mi parte, monté otro bocadillo con una polla en cada agujero de mi cuerpo. Aquellos mulatos follaban de maravilla y cuando se fueron a correr, perdí la cuenta de las veces que me había corrido. Acabé bebiéndome de nuevo la leche de su pollas. Estaba deliciosa. Estuvimos follando hasta las siete de la mañana pues aquellos tíos tenían un aguante fenomenal. Por último y como colofón a aquella fantástica follada, los cinco se corrieron en mi boca, chupándole yo la polla a cada uno. David tenía razón. Soy la zorra más zorra de Hospitalet. Así dimos la bienvenida al año 2.002.

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