Mi nombre es Gonzalo y vivo en Lima, Perú. Lo que les voy a contar me pasó hace unas semanas y cambio mi forma de pensar y de ver la vida. Yo tengo 18 años y tengo un amigo llamado Santiago de 19 años.

Santiago es uno de mis mejores amigos, pero últimamente me he sentido atraído hacia su mamá, lo cual podría destruir nuestra amistad. La mamá de Santiago se llama Rosa y tiene unos 37 o 38 años, su mamá es una señora muy atractiva y todos, excepto Santiago, la llamamos en secreto Rusa Helena por el cuerpazo de rusa que se maneja. Rosa tiene unas tetazas y un culo buenazo bien formado el cual me gustaría aplastar y chupar. Había estado asistiendo seguidamente a la casa de Santiago solo para poder ver a mi tía Rosa Helena, pues entre ella y yo nos tratamos de 'tía' y 'sobrino'.

Un día me escabullí al cuarto de Rosa y me robé un sostén suyo y oliéndolo y pasándomela por la polla me mandé unos muy buenos pajes pensando en ella y en como este sostén tocaba sus tetas. Al día siguiente me quedé a dormir en la casa de Santiago, y mientras me duchaba se me olvidó cerrar la puerta del baño y su ducha no tenía cortina, entonces entro mi tía y me vio desnudo al 100%, yo creí que iba a lanzar un grito pero en vez de eso se rió y cerró la puerta. Al irse mi tía yo estaba muy excitado y me comencé a pajear pero a los pocos segundos mi tía volvió a entrar con los ojos cerrados a sacar una toalla y me excité mucho mas haciendo explotar mi polla lanzando cantidades de leche las cuales algunas llegaron a caer sobre su espalda y creo que se dio cuenta.

Al salir de la ducha era hora de cenar y todos cenamos y mi tía actuaba como si nada hubiera pasado. Al terminar la comida Santiago y yo nos fuimos a una fiesta en la cual tomamos mucho. Al regresar Santiago estaba totalmente borracho pero yo me sentía bien. Al llegar Santiago calló como piedra en a la cama y se quedó dormido en un instante. Yo me dirigía al baño cuando escuché unos ruidos en el cuarto de mi tía. Me acerqué un poco mas y pude escuchar los gemidos de placer de mi tía la que estaba follando con mi tío Hector. Me acerqué a la puerta tratando de ver lo que pasaba y logré ver las tetazas de mi tia totalmente desnudas y como mi tía se las apretaba y le hacía el paje ruso tirándole toda su leche en la cara.

Al terminar de follar mi tía le lamió la polla a mi tío y ambos se fueron a dormir. Al poco rato mi tía se levantó y se dirigió a la cocina yo en ese momento de susto corrí también en dirección a la cocina y me escondí en un cajón donde guardaban las frutas por el cual se podía ver todo lo que pasaba afuera. Mi tía se sentó y prendió la tele. Mi tía comenzó a ver porno mientras se masturbaba y yo no pude resistirme y comencé a pajearme en eso mi tía se dio la vuelta y abrió el cajón de las frutas y me pilló en pleno paje y me dijo que me dejara de niñerías y que saliera a probara una mujer de verdad como ella. Yo me paré y ella de un saltó comenzó a chuparme la polla, para ese momento yo ya estaba muy excitado y me corrí en su boca y ella se la tragó toda mi leche.

Después me dijo que yo le lamiera el coño y eso hice, mi tía tenía un coño peludito y estaba bien caliente, metí mi lengua hasta donde pude y en eso mi tía se corrió en mi boca haciéndome tragar todo su jugo. Después de eso mi tía me agarró la polla y se la metió directamente en su peludo coño, me senté y ella se sentó sobre mí y comenzó a moverse en forma de que yo la penetrara, luego de unos minutos mi tía aceleró la follada y me di cuenta de que se corría al correrse mi excitación aumentó y saqué mi polla de su culo y se la metí en la boca corriéndome dentro de su boca nuevamente y ella volvió a tragarse toda mi leche.

Mi tía estaba toda mojada y yo proseguí a agarrarle las tetas, las cogí, se las apreté, tenía los pezones erectos y deliciosos así que se los chupé un buen rato y con la mano le metía el dedo por el coño y le sobaba el clítoris hasta que se volvió a correr. Mi tía se paró y se fue. Al regresar, mi tía trajo una latita con vaselina y me dijo que la usaba sólo en ocasiones especiales y que esta era una de esas, se llenó el culo de vaselina y me dijo que se la metiera por atrás y eso hice, después de un rato ella se corrió y yo también me corrí dentro de ella. Finalmente terminamos y cada nos despedimos con un besote en el cual me metió la lengua hasta el fondo y yo le volví a tocar su peludo coñito el cual estaba bien mojado.

A la mañana siguiente mi tía me despertó como a las cinco de la mañana y me dijo que me fuera a mi casa temprano, mientras me abría la puerta me metió mano y le dio un último besito a mi polla y yo le metí la mano en las pijamas y le sobé el coño por encima de las bragas. Nos despedimos y me dijo que un día podríamos volver a intentarlo y desde entonces espero ese día con ansiedad.

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