Nuestra historia comienza en un bar gay, donde acudimos con Lisa y Rubén, quienes nunca habían visitado un sitio como este, a pesar de que ella tenía mucha curiosidad por ver a chicas.

Mi esposa iba super, llevaba un vestido negro, hamponcito, y corto, abajo, un liguero y medias negras también; Lisa una chica de pelo negro, facciones finas, de hermoso cuerpo, de 21 años de edad, y muy ardiente (acostumbraba decir "las morenas somos más sabrosas, que las rubias, amigo", al tiempo que echaba el busto hacia adelante) llevaba blusa clara muy coqueta, de ombligo al aire, y una minifalda pegada; las dos hembras llamaban la atención. Pasaron unas 2 o 3 copas, Elvi se paró a bailar con Rubén y yo con Lisa; la pista estaba algo llena, pero les descontrolaba que a nuestro alrededor había solo parejas de mujeres; unas bailando, otra riendo, y algunas agasajándose. Cuando volvimos a estar en la mesita, todos apretados, las dos hembras quedaron sentadas juntas, rozándose sus muslos, pues ambas traían faldas cortas.

En un momento, Rubén comenzó a pasarle la mano encima a los muslos de mi mujer, y en respuesta, yo tomé la mano de Lisa y también la puse en las piernas de Elvi; al principio, veía yo a Elvi como indecisa, pero el ambiente, las copas, y cuando bajo de la mesita se convirtió en una verdadero manoseo. Elvi tenía la mano de Rubén deslizando por los muslos, y Lisa levantaba la faldita hamponcita de Elvi, sintiendo la piel desnuda bajo el liguero de mi mujer. En un momento, Lisa teníia en su mano izquierda mi pene, y en la derecha acariciaba el clítoris de Elvi. Súbitamente, cambio la actitud de mi esposa, la vi de repente dejarse llevar y cerrar sus ojos y abrir la boca, quizá lanzando un gemido ahogado por la música estridente y la oscuridad del lugar; Lisa parecía que ni se inmutaba, pues apenas dibujaba una sonrisa, pero por dentro estaba calentándose de manera imprevisible.

- ¿No vas a besar a Elvi?- le dije a Lisa, ella se rió, y en respuesta volteó y comenzó a buscar el rostro de Elvi, que no tardó en encontrar respuesta en unos besos ligeros en la boca y cuello, de ambas hembras…

Era verdaderamente erotizante todo eso que nos ocurría. Entonces Elvi que dijo y alcance a leer en sus labios "estoy muy caliente"; les propusimos entonces ir a casa. Mientras nos traían la cuenta, le dije al oído, "y si te vas atrás con Elvi, que le vas a hacer Lisa", ella sonrió, y contestó "imagínate".

Pero antes de salir, Lisa fue al baño, tardó un poco; cuando regresó, no tardé en descubrir que la muy putica se había ido a quitar las pantimedias, pues sabia que la ida a casa sería con las dos chicas en el asiento de atrás del auto. Y asi llegamos al auto, Lisa y Elvi quedaron solas en el asiento de atrás, y adelante íbamos los maridos; y… que bárbaro, no tardó ni un minuto en que las dos chicas se trenzaran en apasionados besos. Las manos de las dos no tardaron en buscar recíprocamente los pubis de la compañera… Mi pícara esposa nos dijo:

- ¿A ver niños, a que no saben que me están haciendo? -
- ¿El que? - le pregunté
- Algo riquiiiisimo, me está empapando toda, te dije que no me gustaban las mujeres, pero ella es diferente, su piel tan tersa… - y un beso en la boca de ella, ahogó su voz.

En un alto, las dos se recargaron en su lugar, pero por el espejo veía que tenían los ojos cerrados y la boca semi-abierta, gimiendo, pues las manos de las dos estaban masturbando a la amiga. Cuando llegamos a casa, Elvi entró al baño, ellos se sentaron en la sala; cuando Elvi salió, nuevamente me sorprendió, pues caminando con un contoneo muy sexy, y sonriendo, fue directamente a sentarse justo junto a Lisaid, la jaló hacia ella y continuó el agasajo entre las chicas, que esta vez, sus manos recorrían ansiosas sus cuerpos, con una ansia solo comparable a la de un primerizo al acariciar su primer mujer.

Entonces, para entrar en materia, les propuse irnos a la recámara; asi lo hicimos. Elvi tomo la delantera, agarrando de la mano a Lisa; cuando llegamos, estabamos los 4 a lado de la cama; los dos maridos propusimos en un segundo de silencio, que fueran ellas quienes iniciaran el agasajo, a lo que ninguna de ellas se hizo del rogar, y las dos chicas fueron las que cayeron al colchón; en un momento se hincaron frente a frente, apenas y pude resistir el duro de mi verga bajo el pantalón cuando nuevamente vi a Elvi buscar los labios, con esa mirada que le conozco, mirada de gata en celo, mirada de placer, mirada de "dispuesta a todo" y darle un largo y apasionado beso en la boca, como si se tratara de cualquier varón, y dejando que su lengua se trenzara dentro de su boca.

Las dos hembras se acariciaban con ansias, las manos de Lisa levantaron el vestido de Elvi para sentir su carne, su liguero; por su parte, Elvi en un hábil movimiento se sacó el vestido, quedando solo en ropa interior, y sin dejar de besarse, empezaron a despojarse de su ropa. Cuando Lisa se quito la blusa, yo estaba justo detrás de ella, gozando el espectáculo, y fue cuando dirigí mis manos a despojarla del brasiere; miré a Elvi a los ojos cuando cayó esa prenda, y la mirada de Elvi se encendió al ver ese enorme y blanco par de montículos; desde luego que se inclinó para besarlos y mamarlos como un becerrito. En ese momento recordé que hace unos años, Elvi se excitaba cuando una chica de su oficina, amiga, le abrazaba en cumpleaños, navidades y fiestas asi, y mi Elvi se excitaba al sentir aquellos pechos de la compañerita. Hoy podía mi esposa tener enfrente y mamar a placer estos senos enormes. Las dos chicas quedaron desnudas prácticamente, Lisa solo conservó las zapatillas, Elvi las medias negras con liguero. No dilató en que ambas chicas se trenzaran en un erótico 69, mientras los dos maridos, embelesados, las veíamos al lado del lecho lésbico; afortunadamente él y yo somos iguales, pues nos encanta ver a nuestra esposa, asi es que la mayoría del tiempo fue un juego entre ellas, yo sentía que en cualquier momento podría eyacular, asi es que me mantuve cuidando que no me ganara todo lo sensacional del momento.

Rubén se desnudó y pude ver que estaba bastante bien dotado, (lo que me causo alegría, pues mi Elvi disfrutaría aun más estos momentos, con aquella verga en sus entrañas). Su esposa aun en posición de 69 con Elvi, se incorporó un poco y lo jaló hacia ella, para empezarlo a mamar, mientras ella recibía un tratamiento de sexo oral vaginal y anal de parte de Elvi; caray, que momentos, no pude resistir y me uní a Elvi, abriéndole las nalgas a Lisa (quien me iba a decir que mamaría yo aquel rico culito juvenil) para que la lengua de mi esposa entrara franca al clítoris de ella, y porque no, comencé a usar mi lengua, tendiendo el orifico anal tan cerca y a mano; era la primera vez que auténticamente le hacíamos el amor entre los dos, a una chica, una de nuestras fantasías hecha realidad; sentimos que la respiración de Lisaid se prendía cada vez mas.

Es curioso, en esa ocasión me di cuenta plena de que Elvi es mamadora profesional, le encanta hacerlo, pues después de un rato, casi le suplicaba Elvi que siguieran así, en el 69, y lo que hizo Lisa fue montársele en la cara, sentada ella, y recibiendo a su esposo y a mi mamándole a Lisa cada seno, mientras en la base de la pirámide estaba Elvi. Luego, su esposo tomó a Lisa, y se la sentó encima, él acostado, y cogiéndosela riquísimo, entonces le hice una seña a Elvi, quien entendió perfectamente y Elvi se inclinó a lenguetearles justo a las bolas de él y al ano de ella, haciéndolos gemir. Acerqué al rostro de Lisa, y le dije al oído con propósito de excitarla más:

- Puedes creerlo preciosa, mi esposa te esta mamando en culo a ti, y los testículos a tu marido, allá abajo. - Ella solo contestó con un gemido de placer.

Elvi estaba desatada, mientras se chupaba a uno masturbaba al otro, yo me trasladé hacia la parte de atrás de mi esposa y la levanté por la cintura, ella seguía mamando y me coloqué atrás y empecé a besar y a lamer su cuevita separando los labios vaginales buscando su punto culminante de excitación.
En esa operación pude sentir que le vino su primer orgasmo, después me levanté y coloqué la cabeza de mi miembro en la entrada y le deslicé de un solo golpe toda su longitud, ella contestó con un gemido ahogado y siguió su tarea mamatoria con mas fuerza, empece a pistonearla lentamente y después acelerando el ritmo. Asi duramos un buen rato, delicioso. Luego, Rubén se acomodó nuevamente sobre la cama, y realmente no hubo que decir nada, estabamos excitados y en la misma onda, Lisa, llena de lujuria se sentó encima de la verga de su esposo y empezó a cabalgarlo, en esa posición jaló a Elvi hacia los dos, besándola en la boca, el cuello y senos; el dedo de Elvi se hundía en la vagina de ella, sintiendo a la par como entraba y salía la verga del esposo.

En otro cambio, Elvi la dejó abajo, y tomando un vibrador se lo puso enfrente, y alzándole los pies a Lisa, comenzó a cogérsela con el vibrador; los gemidos de las dos hembras eran riquísimos. Y como olvidar también cuando Elvi se bajó a mamar a Lisa, estando esta boca arriba, mientas besaba a su marido; pues no se como me acomodé y me metí entre as piernas abiertas de la invitada, para compartir la mamada… Era la primera vez que mi mujer y yo mamamos al mismo tiempo a una chica.
Al final, Rubén tomo a Elvi y la acostó boca abajo, quería ya satisfacer su deseo, y empezó a cogérsela en un vaivén de locura, aquella inmensa verga salía y entraba a las entrañas de mi esposa, quien gemía y aullaba de placer con cada embestida. Lisa estaba a un lado, y quiso posiblemente que yo le hiciera lo mismo, pero le propuse mejor que se volteara, viendo hacia la pareja, junto a ella.

Ella accedió y pude pasear mi verga entre sus nalgas, jugueteando con su mojada vagina; las caras de las chicas quedaron juntas, y Elvi se volteó para alcanzar a Lisa con la lengua, asi las dos ardientes hembras se trenzaron en un nuevo duelo lingüístico; no se quien de ellas estaba mas excitada, si Elvi por la verga que la taladraba y los gemidos de Rubén, o Lisa por ver como su marido se cogía a, otra en su presencia, o quizá porque las boca y manos volaban sobre el cuerpo de Elvi.
Entonces opté por bajarme a mamar a Lisa, y ese fue el acabose, pues al meterle al dedo en sus cavidades, empezó a estallar en mi boca, gritando solo:

- Ya, yaa, yaaaa.
Eso motivó a la pareja, y Elvi también estalló, gritando.
- Me vengo, me vengo, tómame, soy tuya, soy tuya Rubeen.. cojemeeee.

Estos sonidos eran demasiado para mi y Rubén, que empezó a eyacular. Sus gritos fueron un "me vengoo, me vengooo" al tiempo que sacaba su verga de Elvi, y permitía que su enorme dardo regara de semen caliente y espeso a todo el cuerpo de Elvi. Cuando todo terminó, los fuimos a dejar a su casa; y por increíble que parezca, cuando regresamos a casa Elvi y yo ya veníamos otra vez calientes, asi es que hubo chance de hacer el amor una vez mas; solo recordando los instantes que acabábamos de vivir. Al día siguiente, ella se puso un vestido muy sexy, y en el restaurante ya andaba "ligándose" a un señor, solo por jugar y excitarse. Ella me aclaró que no es que le gustaran las mujeres, solo se dejo llevar por el momento y las circunstancias. De cualquier manera, me felicitó por haber vivido esta fantástica experiencia, con mi gran amor.

  volver al menú