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Como he dicho antes, se llamaba Tania, tenía 20 años y era una verdadera muñeca. Medía alrededor de 1,60, era rubia y las dos coletas a los lados de su cabeza la hacían aún más sexy. Según me contó Pere el día que follamos, a Tania también le gusta ser enculada y le entusiasman los bocadillos. Una vez hizo las presentaciones, Pere me cogió suavemente de la cintura y me dijo: - ¿Qué, Isa, quieres probarla?. Te aseguro que hace unas comidas de coño que te dejan con las piernas temblando. Al oir todo esto, el coño se me mojó como una fuente y sin pensármelo dos veces, dije: - ¡Vamos a casa!. Tania dijo que antes pasaría por la suya a recoger unas cosas. Así lo hicimos y después fuimos a mi casa. Yo no había quedado con mis amigas porque ellas aún no saben nada de esto aunque, con el tiempo, se lo contaré y puede que les coma el coño a ellas también. Una vez en casa, Pere abrió la botella de cava que había comprado, sirvió unas copas y a continuación, le dijo a Tania, que estaba entre él y yo: - ¿Por qué no le enseñas las tetitas tan bonitas que tienes a Isa? - y dirigiéndose a mi, mientras Tania se quitaba la blusa, añadió - Y tú enséñale las tuyas, quiero ver como os las coméis.
- Cariño, cómele el coño a esta zorra, para que aprenda y te lo coma ella a ti luego. Me abrí de piernas todo lo que pude y Tania empezó a comerme el coño con maestría. Pere se había desnudado y mientras su amiga me hacía disfrutar como una cerda con su lengua en mi afeitado chochito, él ya tenía la polla dura como una piedra y me la metía en la boca, empezando a follármela. Aquel doble tratamiento me hizo correr entre suspiros, ahogados por la polla que me ocupaba la boca y que entraba y salía sin parar. Coincidiendo con mi segunda corrida, Pere se corrió en mi boca, tragándome todo lo que salió de su verga. Descansamos un rato mientras tomábamos una copa de cava y Tania me preguntaba si me había gustado. Le contesté que mucho. Nunca una tía me había comido el coño y ella me había hecho correr dos veces. Cuando acabamos el cava, le dije: - Ven, ahora te lo voy a comer yo a ti, golfa. Me dijo que sí pero que quería que se lo comiera de otra manera. No la entendí pero al momento cogió la polla de Pere y empezó a chupársela. Me uní a ella y entre las dos, le hicimos una buena mamada. Cuando la tuvo bien dura, Tania se puso de espaldas a él y ante mis ojos, se metió la polla, hasta los huevos, en el culo. Pegó su espalda al pecho del amigo y abriendo las piernas, me dijo: - ¡Cómemelo así, putita!. Era todo un espectáculo, pues la polla de Pere estaba hasta los huevos en el culo de aquella zorra. Me amorré a su afeitado coñito mientras, al mismo tiempo que se lo lamía, también lamía los huevos y el trozo de polla que entraba y salía del culito de aquella putita rubia. Tania se corrió como una perra caliente y cuando lo hubo hecho, yo le dije que también quería que me comiera el coño de esta manera. Cambiamos de sitio y ahora era yo la que tenía aquel rabo en el culo hasta los huevos y Tania me comía el coño y los huevos de él. Me corrí como una loca y ella, poniéndose en pie, abrió la bolsa que trajo de su casa y sacó una polla, muy gorda, de látex y se la puso en la cintura, atada por unas correas. Acercó el gordo capullo a mi raja y me la metió toda. Empezaron a follarme los dos a la vez. Me volví a correr, chillando como una cerda, mientras Pere derramaba su caliente leche dentro de mi culito. Estaba hecha polvo después de todo aquello pero, como prueba de mi agradecimiento, me entretuve un rato en comerle el culo a aquella putita rubia. Seguimos follando hasta las cinco de la madrugada y cuando se fueron, me duché y me dormí como un lirón. Me encantó que me comieran el coño con una polla en el culo y más como lo hacía Tania.
- Esta es Isa, la zorra más caliente de Hospitalet, tiene 20 años, como las otras dos, y creo que es el culo más adecuado para que al fin logréis encular a una tía - y dirigiéndose a mi, añadió - no son nada al lado de las de mis amigos, como ahora verás. Esther optó para irse pero Vanessa, caliente como yo, se quedó. David llamó por el móvil al portero, el de la polla gorda, que vino enseguida. Entonces empezó la fiesta. Los negros se quitaron la ropa al tiempo que David y el portero nos desnudaban a nosotras. Una vez desnudos, mentalmente, le di la razón a David. ¡Que pollones!. Los mulatos del grupo de salsa de nochevieja, tenían colillas al lado de aquellos inmensos rabos negros, los que nos lanzamos a chupar Vanessa y yo. Apenas nos entraban en la boca por lo que tuvimos que conformarnos con lamerlas así como sus enormes huevos. - ¡Ahí, chupad, chupad! - nos decía David - ¡Demostrarles que no hay nadie más viciosa que vosotras... y ya veréis cuando os enculen... os vais a enterar de lo que es una buena enculada... venga, Isa, verás como te gusta!. Mientras yo chupaba uno de aquellos pollones, vi como el afeitado chocho de Vanessa alojaba ya el otro. Mi amiga tenía los ojos en blanco y subía y bajaba por aquel inmenso rabo mientras el negro le chupaba los duros pezones. David, entonces, se puso detrás de ella y se la metió por el culo, con lo cual yo me quedaba con el otro negro y con el portero. Iba loca por follar por lo que me levanté y cogiendo la polla del negro, me la puse a la entrada del chocho y empecé a bajar lentamente. Aquella polla me llenaba toda y me dilataba el coño al máximo. El portero me decía: - ¡Así, Isa, demuéstrale a ese como follas... ahora te la voy a meter yo en el culo y te lo abriré para esa enorme verga que tienes en el coño... mira la zorra de tu amiga como disfruta!.
- ¡Sal, sácala, me vas a romper... me haces daño!. Y le decía al negro que me diera caña. El negro empujó más fuerte y me metió su pollón hasta los cojones. Me quedé sin respiración y entonces empezaron a moverse los dos a la vez. Me sentía llena y cuando se me empezó a pasar el dolor del culo, comencé a correrme como una cerda. David y el otro negro, habían acabado con Vanessa y se acercaron a nosotros, poniendo sus pollas a la altura de mi boca, que yo ya tenía abierta porque, con aquellas pollas dentro de mi, me faltaba aire. Alternativamente empezaron a follarme la boca y cuando el negro la tuvo dura, ocupó el sitio del portero pero sin que el otro negro me la sacara del culo. ¡Aquello sí que era una doble follada impresionante!. Las dos pollas se movían dentro de mi acompasadamente, dilatando mis agujeros a tope. - ¡Isa, eres la más puta de toda Barcelona... con veinte años y que manera de follar! - exclamaba David y dirigiéndose al portero añadió - ¡Venga, mientras estos se la follan vamos a follarle la boca, que seguro que tiene sed!. Vanessa lo miraba todo con los ojos abiertos como platos. Los dos negros follándome a la vez y las pollas de David y el portero entrando y saliendo de mi boca. Mi amiga se me acercó y me dijo:
Y se puso conmigo a chupar las dos pollas. Los dos negros se corrieron llenándome de leche y David y el portero me obsequiaron con una buena ración de semen caliente que me tragué como una perra obediente. Los negros me volvieron a follar, los dos a la vez y después se follaron a Vanessa, acabando la fiesta a las siete de la, mañana. Me dejaron el culo abierto como una boca de metro y, por supuesto, estos dos negros con sus pollones, estarán en la fiesta de mi cumpleaños. Como ves, valía la pena que te contara como me dilataron el culo un poco más y, bueno, ya faltan menos días para volver a sentirlas dentro de mi. Esta sí que es la última historia que envío. La próxima ya será el relato de lo que pase en mi cumpleaños. |
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