Para descansar de unas largas horas de trabajo, decidió ir a un pub de intercambio en busca de juerga. La noche parecía que no iba a dar muchas sorpresas hasta que conoció a aquella muchacha que le facilitó todo lo que él buscaba e incluso más. Escribo para contar una aventura que me sucedió el mes pasado en un viaje que hice a Madrid.

Soy un chico de 33 años y vivo en Melilla. Después del trabajo, se me ocurrió ir, con unos compañeros, a tomar una copa. Al pasar por delante de la puerta de un pub, del cual había oído hablar, un compañero y yo decidimos entrar. Al principio estuvimos un poco cortados en la barra hasta que nos pusimos a hablar con un muchacho sentado a nuestro lado. Después de un rato de conversación, nos dijo que él frecuentaba mucho aquel local y que había tenido varias relaciones con chicas y parejas. A la segunda copa, entró una chica y el muchacho nos la presentó. Se llamaba Clara. Era de mediana estatura pero tenía un cuerpo bien distribuido, senos pequeños, culito respingón y cinturita de avispa. Se sentó con nosotros, estuvimos un rato hablando y al poco tiempo se apoyó en mi rodilla, ya que yo estaba subido a un taburete. Cada vez que hablaba se pegaba más a mi y restregaba sus pechos contra mi pierna por lo que mi polla empezó a dar síntomas de querer despertar.

Al cabo de un rato, la tenía yo agarrada por detrás de la espalda y le estaba acariciando uno de sus pechos. En este momento, el chico que estaba con nosotros, dijo que se iba a otro pub y si queríamos acompañarle. Mi amigo se fue con él pero yo me quedé con Clara. Al quedarnos solos, le propuse ir a bailar y como ella conocía bien el local de otras veces, me dijo que fuésemos a bailar a un cuarto oscuro que había al fondo del pub. Acepté y entramos. Al principio no se veía casi nada pero se notaba que estaba lleno de gente. Empezamos a bailar y a acariciarnos. Nos metimos mano por todos los sitios, le subí la camiseta y como no llevaba sujetador, empecé a chuparle los pezones, que eran inmensos. Ella me puso contra la pared y empezó a desabrocharme la camisa y luego los pantalones, que me bajó junto con los calzoncillos. Cuando me los puso en los tobillos, se arrodilló ante mi y empezó a chuparme la polla y los cojones de forma impresionante. A todo esto, levanté la vista y pude ver a varias parejas.

Una de ellas estaba sentada en un sofá y ella, medio desnuda, se estaba tirando a él. A mi lado una chica estaba entre dos tíos, desnuda por completo, y follada por los dos. Cuando bajé la mirada vi que a la espalda de Clara había un hombre. Le había bajado los pantalones y estaba chupándole el coño por detrás. De pronto noté como unas manos sobaban mis tetillas. Era la mujer del hombre que se estaba metiendo con Clara, que me susurraba al oído lo bueno que yo estaba mientras me comía el cuello y mis pezones. A todo esto, Clara se había dado la vuelta y estaba morreándose con aquel tío. La mujer me dijo que no me preocupase y empezamos también a morrearnos hasta que se bajó para seguir comiéndome la polla. La mujer no tenía casi nada de tetas pero unos pezones como agujas.

Tras chuparme un buen rato la polla, subió comiéndome todo el torso hasta la boca y me dio la vuelta, quedándose ella contra la pared. Se subió la pequeña falda que llevaba y me pidió que le chupara el coño, cosa que hice encantado porque me vuelve loco chuparle la almeja a una mujer. Después de un rato me levanté y le introduje toda mi polla en el coño, follándomela a toda marcha. Al otro lado, tenía a Clara, la cual estaba tumbada en el sofá con el hombre encima y le empecé a acariciar los pechos. Casi nos corrimos todos a la vez por lo que, al salir del cuarto oscuro, nos tomamos una copa juntos y luego esta pareja se despidió de nosotros. A todo esto, yo seguía igual de caliente porque tenía ganas de tirarme a Clara así que nos metimos en un jacuzzi que tiene el mismo pub y el resto de la noche nos la pasamos follando como locos.

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