Aceptó con agrado la invitación de su íntima amiga, a pasar unos días de descanso en su casa de Mallorca. Allí estaba segura que, con toda tranquilidad, podrían seguir gozando de su amor lésbico pero el encuentro con un grupo de amigos hizo que todo aquello acabara en una orgía bisexual formidable.

Lo que voy a contar empezó cuando mi mejor amiga, e íntima ya que nos unía algo más que una simple amistad, me invitó a su casa de Mallorca a pasar una semana de las vacaciones, con su familia. A mí me hacía mucha ilusión, estuvimos planeado el viaje durante meses y la verdad es que fue algo sensacional.
Llegamos una mañana al aeropuerto y salimos hacia nuestro destino. Cuando aterrizamos ella me comentó:

- Mi madre va a venir a por nosotras, ya que mi padre está de viaje.

Efectivamente, cuando nos bajamos del avión, me presentó a su madre, una mujer ya madura, pero con un cuerpazo encantador. La miré de arriba a abajo y pensé que si la hija lo hacía bien, como anteriormente me lo había demostrado, encantándole hacerme correr cuando lamía mi clítoris, diciendo que era una sensación tremenda el probar mis líquidos, la madre tenía que ser tremenda.

Nos trasladamos a su casa, espaciosa, con un grande y bien cuidado jardín, magnífica piscina y para mayor encanto, se encontraba a la orilla del mar. Tras indicarme mi habitación, nos cambiamos de ropa, poniéndonos los bañadores y nos fuimos a broncear a la playa toda la mañana.
Una hora antes de ir a comer, la mamá de mi amiga nos vino a hacer compañía y cuando se quitó la bata que llevaba, vi un hermoso cuerpo cubierto con un bikini sensacional que dejaba desnudo por completo un culazo de nalgas redondas, salidas, perfectas, y unos grandes y sensacionales pechos que el pequeñísimo sujetador a duras penas lograba cubrir en su mitad. Tras estar un rato las tres hablando, tomando el sol y refrescándonos en el mar, transparente como un cristal, regresamos a casa, comimos, hicimos la siesta por la noche, mi amiga y yo, fuimos a recorrer varios centros nocturnos, mientras ella me hablaba, a petición mía, de su madre, diciéndome que era una ejecutiva con un gran éxito y por eso no le faltaba nada a ella, además que su padre era un gran hombre de negocios.

Seguimos hablando largo y tendido, hasta que nos topamos con un grupo de muchachos y muchachas. Nos divertíamos de una manera tremenda, hasta que uno de los chicos dijo que nos fuéramos todos a su apartamento y así lo hicimos. Todos habíamos bebido de más. Llegamos al apartamento de este chico como a la una o las dos de la mañana. Éramos tres mujeres y ellos también eran tres. Nada más sentarse en el sofá, una de las chicas empezó a besarse escandalosamente con un chico, metiéndose mano. Entonces uno de los muchachos sugirió que jugásemos a las cartas y que el castigo para el perdedor, sería algo sexual. Reímos pero, tras unos segundos, todos estábamos sentados alrededor de la mesa, jugando. El primero que perdió fue un chico y nos tocaba a nosotras castigarlo.

Con toda malicia, le ordenamos que se bajara los pantalones y nos enseñara el culo que, por cierto, no lo tenía nada mal. Él lo hizo, entre aplausos y risotadas. Reemprendimos el juego y entonces perdió una de las chicas y los chicos le ordenaron que le besará los pechos a mi amiga. Ella, sin titubear ni un segundo y desabrochándose la blusa, se sacó esas magníficas mamas que tiene, ya que nunca lleva sujetador, y se los puso en la cara a la otra que empezó a besárselos. Confieso que en ese momento hubiese querido ser yo la que se comía a mi amiga. Después perdió uno de los chicos y mi amiga lo castigo diciéndole que nos enseñara como se masturbaba. Él se puso de pie, se bajó la cremallera del pantalón, metió la mano y se sacó una tranca gorda, larga, hermosa y lamiéndose el dedo pulgar de una mano mientras que con la otra apretaba el grueso pene, empezó a pelárselo lentamente.

Así seguimos, con un castigo tras otro, hasta que me tocó a mi y como era la única que no había perdido, me dijeron que mi castigo iba a ser ejemplar. Y bien que lo fue. Me ordenaron ponerme de rodillas y que chupara las pollas de los tres chicos.

- No, no quiero, eso es demasiado - dije pero como todos insistieron, acabé aceptando.

Pasamos a la sala de la casa, me puse de rodillas y vi como los tres chicos se me acercaban con sus trancas fuera de los pantalones y bien duras. Yo estaba un poco nerviosa, pero ya los tenía a los tres cerca de mi cara. De reojo vi como mi amiga y la otra chica se sentaron en el sofá, como espectadoras de lo que iba a ocurrir. Entonces abrí la boca y me metí la primera tranca. El chico solo dio un suspiro. Entonces otro me tomó de la cabeza y me hizo girar para que me metiera a la boca su polla y mientras la tenía en la boca, con mis manitas masturbaba a los otros dos. Así lo hice les chupé la polla a los tres y la verdad que fue una sensación riquísima, que no fácilmente iba a olvidar.

Cuando finalmente terminé mi castigo, más cachonda que un horno, vi que mi amiga estaba abierta de piernas en el sofá y la otra chica le comía el coño pero en eso uno de los chicos exclamó:

- ¡Esas necesitan ayuda!

Se acerco a ellas, le quitó a la chica el short y el tanga y de un solo golpe, le metió la polla en todo el coño. Otro de los chicos se subió al sofá, se inclinó un poco y le metió el pene a la boca de mi amiga. De ver esa escena me calenté y con el chico que faltaba, hicimos un 69. Era una cosa tremenda. Después empezamos a cambiar de parejas una y otra vez y así seguimos jugando hasta que ellos dijeron que nos iban a hacer una triple penetración a cada una de nosotras. Empezaron con su amiga.

Ella se subió sobre uno de ellos metiéndose su verga en el coño, otro empezó a penetrarla analmente dándome la sensación de que esta chica lo hacía constantemente con ellos pues no ofrecía ninguna resistencia y además parecía no dolerle absolutamente nada. Finalmente el último se colocó en frente y se la metió en la boca. Mi amiga y yo, mientras veíamos eso, nos acariciábamos el clítoris mutuamente. Después, uno de los chicos, el que se encontraba en el ano de su amiga, al ver que ella ya había tenido un orgasmo, se separó y fue a por mi amiga, procediendo de la misma manera. Al sentir mi amiga que se la metían por el ano pidió que no se lo hicieran, que le dolía, pero después de unos minutos, tenía las dos trancas incrustadas, una en su vagina y otra en su ano. Después de un rato, ella solo gemía de placer y después el último chico se la metió en la boca.

Ella parecía disfrutarlo al máximo. Se veía que quería más y con un movimiento frenético, se dejaba penetrar. De pronto empezó a tener un orgasmo, que, al parecer, fue tremendo. Su cara se le puso roja, se le saltaron las venas del cuello y sus pechos adquirieron una dimensión espantosa. Pero yo sabía lo que iba a suceder, pues al tener ella el orgasmo yo sería la siguiente. Ella misma se separó de ellos, jadeante y con una cara de satisfacción tremenda, entonces uno de los chicos fue por mí. El que estaba acostado en el sofá, me hizo sentar sobre él y de un solo golpe me incrustó lo más hondo posible aquella hermosa tranca. Después el otro chico me dio un masaje en mi ano para que así no lo sintiera tan duro. Primeramente me metió un dedo y después dos. Mi agujerito lo soportó e incluso me gustó.

Después de este masaje, sentí como el chico colocaba su pene entre mis nalgas y poco a poco me la incrustó en el ano. Sentí un dolor bárbaro pero después que la tuve adentro, yo solita empecé a moverme y ellos dos a disfrutar. Me encontraba tan concentrada en la doble penetración que no me di cuenta que tenía el pene del otro chico cerca de mi cara pero, al verlo, sin más me lo metí en la boca hasta el fondo de mi garganta. Así estuvimos largo rato hasta que de repente, sentí que era inminente mi orgasmo. En ese instante empecé a tener un gusto sin igual. El chico que la tenía metida en mi ano, fue sacando su tranca lentamente mientras yo estaba en pleno orgasmo. Fue una sensación tremenda ya que tanto como tardó en sacármela, duró mi orgasmo. Quedé exhausta. Nos sentamos las tres en el sillón mientras ellos ponían sus pollas a la altura de nuestras bocas.

Las tres, al unísono, empezamos a chupárselas mientras ellos comentaban quien era la mejor mamadora de las tres e incluso apostaron cual sería la primera en probar semen. Yo fui la ganadora pues de repente empecé a sentir mi boca llena de semen pero era demasiado, me ahogaba así que la saqué y los chorros que salieron me llenaron las mejillas y gran parte de mi cara. Entonces me giré y vi a mi amiga llenándose de semen y como el inmenso pene escupía chorros y chorros dentro de su boca y en su cara. Al igual que la otra chica comía el semen como desesperada pero no todo termino ahí pues la chica se movió y con su lengua nos limpió a mi amiga y a mi toda nuestra cara, comiéndose todo el semen que había caído, hasta dejarnos limpias.

Cuando nos dimos cuenta que eran casi las ocho de la mañana, nos despedimos pero quedamos para vernos después. Nos fuimos a casa de mi amiga, entramos en silencio pero al subir a la habitación nos vio su madre, con aspecto de estar claramente enojada con nosotras pero solo nos dijo que nos fuéramos a dormir un rato porque parecíamos espantapájaros, mientras nos observaba de pies a cabeza a ambas.

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