Se sorprendió cuando su joven vecina empezó a contarle como disfrutaba viendo follar a sus tíos. Por supuesto que ellos no lo sabían. Se pusieron tan calientes que decidieron hacer lo mismo. Fue una experienca maravillosa. Pero lo mejor, fue, que lograron convencer a su prima para que participara en sus sesiones de sexo. Se montaron unos tríos fabulosos y llenos de morbo.

Voy a contaros lo que me ocurrió cuando yo tenía 18 años. Entonces yo salía con una vecina de mi misma edad y eso es lo que pasó con ella pues mi amiga, que se llama Mónica y vivía con sus tíos, me contaba muchas cosas sobre la sexualidad y yo alucinaba con que ella, a su edad, supiera tantas cosas del sexo.

- Luís - me decía - yo disfruto mucho viendo a mis tíos todos los días haciendo el amor.
- Pero... ¿cómo es posible que tú veas a tus tíos hacer todo eso que me cuentas? - le preguntaba yo.
- Pues mira, todo comenzó un día en que fui al baño a darme una ducha - empezó a contarme - Antes de entrar oí unos gemidos, me escondí detrás de la puerta del baño, dejándola entornada, y pude observar todo lo que mis tíos hacían bajo la ducha.

Su tía, me siguió contando, tenía las piernas muy abiertas y su tío, de rodillas ante ella, le estaba comiendo el coño. Entonces ella vio como su tía se masturbaba al mismo tiempo que su marido le estaba comiendo el clítoris. Y ella, sin poderlo evitar, hizo lo mismo. Empezó a masturbarse y el placer que sentía al ritmo que iba restregando su suaves dedos entre los labios inferiores, se vio aumentado al ver como su tía volvía a abrirse de piernas para que su esposo la penetrara con su gran polla bien metida dentro de su cuerpo, y como ella disfrutaba del placer corriéndose sin parar. Al poco tiempo, ella se separó de su marido y se puso de rodillas para meterse toda la polla dentro de la boca y empezar a chuparla de arriba a abajo con gran dulzura. Mónica deseaba tener en la boca el enorme pene de su tío al igual que su tía lo había tenido.

Pasaron unos días hasta que ella, encontrándose en la ducha, se acordó de sus tíos y en todo lo que ellos había hecho días atrás. Entonces empezó a masturbarse con gran delicadeza pero en el momento en que ella estaba disfrutando de un gran placer, a punto de correrse, su tío entró en el cuarto de baño, desnudo, sin darse cuenta de que había alguien en la ducha pero encontrándose con Mónica en plena faena.

- Como disfrutas y que cuerpo tan maravilloso tienes - exclamó él, mirándola detenidamente y sin disimular para nada su total desnudez.
- Tío - le dijo entonces Mónica - el otro día os vi a ti y a la tía como hacíais el amor aquí mismo y yo disfruté mucho viendo como ella te chupaba ese pene tan grande que tienes... yo quiero hacer lo mismo que ella te hacía así que, déjame que te la chupe un poco...

Diciendo esto ella, sin esperar la respuesta de su tío, le cogió la gorda polla y se la metió en la boca. Al principio no podía metérsela de lo grande que era pero poco a poco consiguió tragársela casi entera y empezar a chupar con gran placer por ambas partes y cuando su tío le echó todo su semen en la garganta fue cuando ella se corrió por primera vez con un placer de locura, al recibir toda aquella descarga, que tragó por completo.
Al poco tiempo ella me volvió a contar todo eso que había hecho con su tío, sin remordimientos, y aquel mismo día en que me lo contaba, me preguntó:

- Luís, ¿tú alguna vez has hecho el amor?

Yo le contesté con la pura realidad y le dije que no, que solo había visto alguna película y había tenido alguna revista porno entre mis manos. En aquellos momentos íbamos desde la escuela hasta casa, contándome, con pelos y señales, todo lo que ella había disfrutado aquel día comiéndole la polla a su tío, pero yo estaba viendo que ella, al mismo tiempo que le lo contaba, estaba como corriéndose de gusto.

Llegamos a su casa, pero sus padres no estaban, se habían desplazado, durante todo el día, a ver a los abuelos.

- Entra y tomamos algo fresco - me dijo ella, acepté la invitación y ya en el salón de su casa, ella añadió - ¿Quieres ver una buena película?

Se dirigió hacia el vídeo que tenía encima del televisor y puso una película que pronto vi que era pornográfica ya que, en el acto, apareció en pantalla una chica chupando una gran polla.

- Mira, Luís - me dijo ella - así se la chupé yo a mi tío - y aunque yo estaba deseando que también me lo hiciera no me dio tiempo a decirle nada ya que ella, sorprendiéndome agradablemente, añadió - Déjame que te haga lo mismo, chupártela un rato, verás que bien te sentirás y lo bien que voy a lamerte la polla con mi boca y con mi lengua.

Estirado en el sofá de tres plazas, ella misma me retiró el pantalón y luego los calzoncillos. Yo ya tenía la polla tiesa como una estaca.

Mónica me la cogió con sus labios y empezó a lamerme toda la polla haciéndome sentir un placer enorme cuando ella subía y bajaba su boca con mi verga dentro de ella. No sé como lo hizo, pero logró meterse entera mi verga en su boca, sin dejar nada afuera y así yo sentía cada vez más placer por lo bien que ella me la mamaba y con aquel ritmo increíble. Parecía que lo había estado haciendo toda la vida. Yo seguía mirando, o al menos lo intentaba cuando el gusto me dejaba abrir los ojos, la película al tiempo que Mónica me chupaba y comía la polla y de vez en cuando, me lamía los huevos. Fue al ver en la pantalla la escena de un hombre comiéndose el coño a una hermosa mujer que se me ocurrió la idea de dar la vuelta a Mónica y poniéndome en la posición del 69, empezar a comerle el coño a mi amiga mientras ella me comía la polla.

Al poco rato ella retiró mi verga de la boca y me dijo:

- ¡Sigue Luís, es maravilloso lo que me estás haciendo!

De esta manera se corrió tres o cuatro veces ya que yo sentía el jugo de su coño correr por mis labios y mi boca. Pero yo quería mucho más. Volví a darle la vuelta y le dije:

- Roza mi polla con tu coño.

Así lo hizo y sin que ella se diera cuenta, se la fui metiendo en la raja hasta que casi se la tuve toda metida dentro del coño.

- Ve despacio - me dijo entonces, al darse cuenta de lo que yo intentaba - Me haces daño.

La verdad es que a los dos nos dolía porque era la primera vez que lo hacíamos en la vida, pero siguiendo el ritmo de meter y sacar despacio con golpes suaves en aquel delicioso coño de Mónica, logré ensartarla hasta los huevos. Los dos sentíamos un placer intenso pero notando yo que me iba a correr como un caballo, se la saqué del coño, se la metí en la boca y allí me corrí depositando toda la abundante descarga de semen que en mis huevos se había ido acumulando. Cuando ella tragó la última gota de mi leche, me dijo:

- Ha sido extraordinario, Luís, y he disfrutado mucho contigo pero quiero pedirte que sigamos siendo muy buenos amigos y que nadie sepa nada de esto.

Seguimos así unas cuantas semanas hasta que un día yo conseguí, por medio de un amigo mío, una película donde un hombre hacía el amor con dos mujeres. Se la llevé a Mónica, la vimos, haciendo el amor pero al final ella me dijo:

- Me gustaría hacer todo esto que hemos visto en lo película con otra chica.

Entonces le comenté que yo tenía una prima que nunca se había escondido de que era bisexual y Mónica, al oirme, añadió:

- Luís, vamos a invitar a esta prima tuya mañana, ya que mis padres vuelven a marcharse dos días a casa de mis abuelos ya que el abuelo se encuentra muy mal de salud.

Al día siguiente le dije a Isabel, mi prima, que por qué aquella noche no le decía a sus padres que se venía a mi casa a dormir pero antes vamos a la discoteca juntos. Así se lo dijo y como éramos primos no hubo ningún problema por parte de mis tíos. Cuando mi prima llegó a casa, yo le dije a mi madre que nos íbamos un rato a casa de mi amiga Mónica a escuchar música, ya que estaba sola pues sus padres se habían ido a casa de sus abuelos. Mi madre no puso tampoco ninguna pega así que nos fuimos los dos.

Estando ya en casa de Mónica, jugando los tres al parchís, yo le dije:

- ¿Por qué no pones una buena película?

Ella, sin decir nada, se levantó y nos puso la porno que estuvimos viendo los dos el día anterior. Luego fue a la cocina para coger unos refrescos y cuando regresó vio en la pantalla como dos chicas se estaban comiendo la lengua. En ese momento, mi prima Isabel se mordía los labios, con deseos para hacer lo mismo y entonces le pregunté a Mónica:

- ¿Te gustaría hacer lo mismo conmigo y con Isabel?

Sin dejarme decir nada más, ella empezó a besarme en la boca. Yo le fui desabrochando el vestido y dejando ver sus maravillosos senos desnudos, ya que no llevaba ropa interior, acerqué a mi prima para que nos besáramos los tres juntos ya que yo nunca había besado en la boca a mi prima antes de aquel día.

Mi prima me besaba como un ángel y acercando yo aún más a Mónica, logré que nos cruzáramos los tres las lenguas y así empezaron a besarse y lamerse todos los rincones de sus bocas mientras yo que, que ya había quitado el vestido a Mónica, me desnudaba también completamente. A continuación le quité la minifalda y la blusa a mi prima, quedando los tres a pelo. Ellas seguían besándose y acariciándose por todas partes mientras yo, contemplándolas, me masturbaba hasta que, de repente, se pusieron en la posición del 69 comiéndose el coño como dos locas y yo, con mi polla tiesa como un poste, dejé de masturbarme y empecé a comerle el culo a mi Mónica al mismo tiempo que mi prima le comía el coño. Estaban disfrutando a tope, como dos fieras. Entonces mi prima me hizo señas para que le metiera la polla por el culo a mi Mónica. No me lo pensé dos veces, sin decir palabra me levanté y se la metí despacio en el ano, ya que era la primera vez que le penetraba el culo.

Mónica se quejó pero, apartando un poco su boca del coño de mi prima, entre suspiros, me dijo:

- Sigue Luís, que está muy bueno lo que me haces.

Se puso de nuevo a comerle el coño a Isabel y cuando, tras un buen rato de entrar y salir de su estrecho canal trasero, oí sus gemidos de placer anunciando su tremenda corrida, le saqué la polla y la metí en el culo de mi prima, pero cuando yo ya estaba a punto de correrme, la saqué de nuevo y les dije:

- Comerme un rato la polla, que es toda vuestra.

Al poco rato y tras sus buenas chupadas, me corrí en sus bocas que, con ansiedad se tragaron toda mi descarga.
Hasta el amanecer estuvimos haciendo el amor los tres...

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