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Amiga Charo, te recuerdo que soy un hombre de 42 años, soltero, profesional del área de la informática, sevillano de nacimiento pero que actualmente vivo en Brisbane, Australia, y que te contaba como el año pasado mi hermano me mandó a Ana, mi sobrina de 18, para perfeccionar su inglés, viaje que le había prometido desde que ella cumplió 16. La estancia de mi sobrina sería de seis meses y estaría inscrita en un colegio particular de la ciudad, y por supuesto viviría conmigo, haciéndome yo cargo de ella. También conté como acabé liándome sexualmente con su amiguita, la hermosa y cachonda Sophie, y acabé el relato cuando ella, al terminar de hacerme una estupenda mamada, levantó la cara, me miró, abrió la boca y pude ver la cantidad de semen y saliva que tenía dentro y de un solo golpe se lo tragó todo, se pasó la lengua por los labios como una gatita que acabara de tomar su leche, tomó mi miembro ahora flácido y terminó de limpiarlo con su boca. Cuando terminó de hacer esto la ayudé a levantarse. - Eres fantástica - le dije y agregué - creía haber
olvidado lo que se sentía. Le di una servilleta para que se limpiara el rostro, me volví
a poner los pantalones y en ese momento oímos que Ana estaba llegando
de hacer las compras. El primer viernes de mis vacaciones Sophie se quedó, como ya era costumbre, a pasar el fin de semana con Ana. Durante la cena Ana le comentó que yo estaba de vacaciones y que no había podido viajar para ver a mi familia por que había preferido quedarme a cuidar de ella, Sophie dijo que yo era una persona muy especial ya que sus padres comúnmente se iban de vacaciones y si ella aún estaba en periodo escolar simplemente la dejaban al cuidado de alguna empleada de su madre que de vez en cuando se acercaba por la casa a ver que todo estuviera bien. El hecho importante durante la cena fue que Sophie se enteró que yo estaba en casa gran parte del tiempo, así que el siguiente lunes a media mañana se presentó en casa. Había abandonado la escuela argumentando que se encontraba mal y que su madre le había dado ordenes de no acudir al medico del colegio sino al médico de la familia. Vestía el uniforme escolar, falda azul marino que apenas le quedaba debajo de las rodillas, medias blancas, zapatos negros, blusa blanca de manga larga y una corbata azul. Cuando le abrí la puerta solo dijo: - Hola. Me echó los brazos al cuello y me besó, yo le respondí al sentir sus labios carnosos y tibios sobre los míos, ella separó los labios y nuestras lenguas se encontraron dentro de su boca, la tomé por la cintura, la atraje hacia mí, cerré la puerta y una vez que terminamos de besarnos le dije: - Estaba pensando en ti. Le contesté que había tiempo suficiente, puso sus manos
en mi pecho y me empujó suavemente hasta el sofá donde me
dejé caer de golpe, los dos reímos, ella se inclinó
delante de mí, separó mis piernas, con un solo movimiento
de ambas manos me bajó el pantalón deportivo y el calzoncillo
e inmediatamente inclinó su cabeza para besarme la punta del pene
que ya estaba medio erecto. Con la lengua recorrió toda la longitud
del tronco desde la punta hasta la base y repitió el movimiento
a la inversa. Eso fue suficiente para lograr una erección total,
abrió la boca y con gran pericia empezó a engullir todo
la polla. Poco a poco pulgada tras pulgada de palpitante y ardiente verga
desaparecían en su cavidad bucal, igual que aquella vez en la cocina.
Entonces empezó a hacer un movimiento con los músculos de
su garganta como si quisiera ordeñarme el pene, yo le acaricié
la cabeza y cuando sentí que empezaba a retroceder, le puse la
mano derecha detrás de la nuca y lenta pero firmemente se lo impedí,
comenzando a llevar su cabeza hacía abajo haciendo que volviera
tragar todo, hasta el fondo. Le dije que se quitara la blusa. Llevaba un sujetador de los que tienen la mitad superior de un material transparente a través del cual se podían ver las areolas rosadas de sus pezones, se lo quitó también y pude ver sus jóvenes y erguidos pechos en toda su plenitud, tomé un pezón en cada mano y comencé a estrujarlos un poco entre mis dedos, luego me pasé el índice y el pulgar de cada mano por la cabeza de la verga y los humedecí con la saliva que su reciente mamada había dejado, luego volví a tomar sus pezones y al sentir el contacto con mis dedos húmedos se irguieron. - Rodéame la polla con tus tetas y mastúrbame con ellas - le ordené .Sophie tomó sus senos con las manos, se acercó lo más que pudo y apresó mi pene con ellos. Su piel blanca, como la leche era suave y tibia, empezó a subir y bajar sus tetas a todo lo largo del tronco y al mismo tiempo con sus dedos no dejaba de apretar sus pezones, luego inclinó la cabeza, abrió la boca y cada vez que la punta de la verga sobresalía de sus pechos la acariciaba con la lengua recubriéndola con su saliva. Esto se repitió durante unos minutos hasta que de repente aceleró el ritmo y empecé a sentir la proximidad de una corrida por lo que le dije: - ¡Métetela en la boca!. Ella obedeció inmediatamente pero antes de meterse la punta del pene en la boca le dejó caer encima una gran cantidad de saliva y con una mano la esparció por toda la superficie de mi verga, se metió la punta en la boca y mientras con una mano me masturbaba aceleradamente, con la otra mano me masajeaba las bolas. Era increíble el grado de experiencia que esta chica tenía dando mamadas. Era toda una experta, su mano se movía más rápido, sus labios sellados alrededor del glande, el momento estaba cercano y le dije: - Quiero correrme en tu cara. Entonces sacó mi verga de su boca, siguió masturbándome y cuando sentí que estaba a punto de correrme, le arrebaté la verga de la mano y continué por mi cuenta. El primer chorro de semen aterrizó en su labio superior y un poco entró en sus fosas nasales, ella intentó llevarse la mano al rostro para limpiarse pero le grité: - ¡No!. Interrumpió su movimiento y otra descarga le cayó en la mejilla derecha y se escurrió hasta el cuello, los demás chorros con menor intensidad fueron a dar a los labios y la barbilla y de allí escurrieron hasta llegar a sus tetas. Mi verga empezaba a perder su rigidez, la apreté en mi mano y el resto de semen que seguía saliendo por el ojillo de la verga se lo embarré en los pezones, después se la puse delante de la boca y ella se inclinó, le dio un beso y terminó de limpiarle el poco semen que quedaba, se pasó la lengua por los labios, y luego le dije que se detuviera, tomé del suelo el sujetador y con él le limpié el rostro y los pechos, aprovechando para volver a estrujar sus pezones. Ella emitió un suave gemido, extendí mi mano, ella tomó el sujetador empapado en semen y le dije: - Vístete y vete a casa. Sophie tomó el sujetador y empezó a meterlo en una de las bolsas de su falda pero la interrumpí diciéndole: - No lo guardes, quiero que te lo pongas. Me miró un poco sorprendida pero, aunque dudando un poco, se puso el la prenda y luego la blusa, se me acercó, nos besamos y me dijo: - No sé como podré seguir viéndote sin que Ana se
entere. La volví a besar y apreté sus nalgas mientras lo hacía, la llevé a la puerta y nos dijimos adiós. Ana llegó a casa cinco minutos después. Durante toda la semana no pude alejar a Sophie de mis pensamientos. Estuvo en casa en tres ocasiones y las tres veces se quedó a pasar la noche, sin que yo perdiera la esperanza de volver estar a solas con ella, pero fue imposible apartarla de Ana siquiera por un momento. El miércoles, su segundo día en casa, al terminar de cenar le dijo a Ana: - Tengo un regalo para ti en mi maleta. Las dos chicas terminaron de lavar los platos y subieron corriendo a la habitación que compartían. Después de varios minutos subí a mi cuarto y al pasar delate de la habitación de Ana me detuve, acerqué el oído a la puerta, oí a las chicas riendo y luego Ana preguntó: - ¿Cómo se usa?. Más risas y Ana prosiguió: - Luego tomas este control y lo enciendes, tiene varias velocidades. Las chicas volvieron a reír y después de un breve silencio Ana preguntó - ¿La primera vez duele?. Hubo un silencio, solo podía imaginar lo que estaba sucediendo
dentro. Probablemente Ana examinaba el vibrador que tenía en sus
manos, o tal vez agradecía el regalo con un beso en la boca de
su mejor amiga. Mi pene estaba completamente erecto y entonces se volvió
a oír la voz de Sophie cuando dijo: - No lo pienses más y pongamos manos a la obra. Las chicas volvieron a reír, esta vez más ruidosamente. - Está bien, no es necesario insertarlo, por lo menos no en esa "rendijita". Más risas y luego el zumbido del vibrador llegó hasta mí muy tenue, después pude detectar un cambió en el sonido y deduje que cuando el vibrador no estaba en contacto con la piel de Ana el sonido era fuerte y agudo de lo contrario sonaba débil. - ¿Qué tal se siente? - preguntó Sophie. El sonido débil del pequeño artefacto no se interrumpió durante varios minutos, de pronto Ana emitió un sonido gutural y luego exclamó: - ¡Ooohh... oooh...!. La cama empezó a rechinar un poco, imagino que estaría moviendo sus caderas al sentir la proximidad de un orgasmo, y pronto se volvió a escuchar la voz de Ana, embargada por la emoción. - ¡Ya... oooh... yaaaaa... así... así... oooh...
Sophie... yaaaaa...!. Yo me retiré a mi habitación pues la erección que tenía ya requería de mi atención, me desnudé, me tendí en la cama y me masturbe una vez más con las imágenes de las dos pequeñas ninfas del cuarto de al lado. Imaginaba el contraste de los cuerpos de ambas chicas, una era delgada, delicada y descubría todo por primera vez y la otra más alta, desarrollada y con más malicia. Estaba claro que Sophie dominaba en esa relación. Me imaginaba a Ana recostada sobre la espalda, totalmente desnuda, las piernas abiertas, sus pechos pequeños y erguidos, pellizcándose los pezones al tiempo que Sophie de rodillas, frente a la entrepierna de Ana, paseaba el vibrador por los tiernos labios vaginales de su amiga, imaginaba a Ana temblando al sentir las vibraciones sobre su clítoris, en mi mente la veía estremecerse al sentir el orgasmo inducido por su amiga, las imaginaba besándose, juntando sus pechos y sus vientres, me parecía increíble que esto hubiera llegado tan lejos habiendo empezado como una tonta estrategia de Ana por alejar a los chicos del colegio, ahora su mejor amiga le regalaba un vibrador y luego la masturbaba con el, ¿Qué pensarían sus padres si se enteraran?. Y lo más importante, ¿cuando podría yo volver estar a solas con Sophie?. | |||||||||||||||