Su vecina y amante le preparó la cena de Navidad, pero trasladada al día de los Santos Inocentes. Su sorpresa fue encontrarse, como invitadas a otras tres vecinas y lo primero que le vino a la mente fue que todo era una inocentada preparada para tomarle el pelo pero, a la hora de la verdad, de inocente allí no había nada de nada.

Hola Charo, soy de nuevo tu técnico de Pc que, como te dije, te voy a contar esa cena de Navidad que me dio mi vecina Lucía con algunas de sus amigas, también vecinas mías.
Recordaré a los lectores de tus revistas que soy un joven de 35 años, que mido 1,90 y peso 70 kg aunque creo que después de esta cena peso menos porque sudé bastante del esfuerzo que me hicieron hacer Lucía y sus amigas. Estoy soltero y después de no comerme ni una sola rosca durante muchos años, desde que he descubierto a estas señoras tan salidas he recuperado el tiempo perdido y para ser más exactos te diré que follo más que un gigoló, pero claro está que yo lo hago por placer y con unas vecinas que espero nunca perderé de vista. No te pudo mandar fotografías de Lucía porque no se atreve, pero en cuanto lea mi testimonio y vea que todo va bien, a lo mejor me deja que te envíe alguna de sus fotos.

La cena de Navidad me la ofreció el 28 de diciembre del pasado año y ya sé que es el día de los Santos Inocentes. Yo salí de trabajar a las ocho de la tarde y la verdad es que yo no tenía ganas de ir de cena, pero Lucía me dijo que sería en su casa y que además vendrían amistades suyas. La cuestión es que llegué a mi piso y me di un baño relajante. Me vestí, cogí dos botellas de cava que tenía en la nevera y me dirigí al piso de Lucía.
Cuando se abrió la puerta me quedé muy sorprendido ya que no era Lucía la que apareció ante mí, era Carmen, una vecina del último piso, una mujer de pelo negro que mediría alrededor de 1,70m, 58 años, grandes pechos algo caídos y esta noche estaba que se salía de la ropa tan ajustada que llevaba. Carmen tiene una bonita figura ya que hace bastante ejercicio aparte de que es masajista profesional. Pero, además, es que llevaba una minifalda que para las jóvenes de 19 años ya es un delito que salgan así a la calle pero en Carmen, lo que hacía, era que aparte de no tener respiración, porque la corta nada más verla, encima hace que tengas un empalme de campeonato, y yo lo tuve y muy descarado.

Me dio los dos besos de rigor como saludo y me hizo entrar en el piso. Entramos en la cocina y allí me cogió las dos botellas, las metió en la nevera y cuando pasé al salón me tendrían que haber dado una bombona de oxígeno ya que solo estaban tres mujeres y entre ellas Lucía. Pregunté si me había equivocado de día y Lucía me dijo:

- Esta es la cena que te voy a dar de Navidades, con mis mejores amigas y además es el cumpleaños de Silvia.

Genial, cuatro mujeres maduritas reunidas el día 28 de diciembre y yo, cuatro mujeres, que la que estaba más tapada, era Lucía porque había salido de la ducha y llevaba una toalla enrollada al cuerpo. El resto de mujeres llevaban unas faldas cortísimas. Pensé que estaba claro que iba a ser una inocentada e incluso pensé que habría cámaras ocultas, pero a pesar de todo yo estaba empalmado y se notaba porque llevaba unos pantalones un poco ceñidos.

Total, que me senté al lado de Silvia y de la otra invitada que nos queda, la cuñada de Carmen que se llama Rocío, de 39 años y separada de un impotente, según me contaron durante la cena. Vimos los regalos y eran los típicos en cuatro salidas como son estas mujeres, desde vibradores y consoladores hasta bolas chinas con motor y tangas muy sugerentes y abiertos en la parte central. A mi se me había bajado algo la dureza de la polla hasta que Lucía salió de su habitación vestida con un pantalón muy ceñido, que estoy por decir que era mas bien una malla de lycra, y arriba una especie de corsé de ropa interior pero que combinado con el pantalón la hacía muy provocativa. Nos sentamos a la mesa a cenar y entonces Silvia le preguntó a Lucía que cual era el regalo que le iba a dar y Lucía respondió como si tal cosa:

- ¿Qué te parece una polla de verdad, gorda y que nunca se cansa de follarte hasta que te desmayes de gusto?.

Rocío, que es la más lanzada y descarada, empezó a reírse y las demás la imitaron diciendo que eso no existía y siempre las habían dejado con un calentón mortal. Yo estaba callado por educación pero cuando Lucía me tiró un beso sonoro y el resto de las presentes se dieron cuenta de ello quedaron sorprendidas y empezaron las risas y las preguntas. Total, que Lucía le dijo a Silvia que el regalo de cumpleaños lo tenía a su derecha, o sea yo, y yo, que estaba bebiendo, me atraganté. Y de repente se me acercó Lucía y me sacó la polla, toda dura y gorda, del pantalón y empezó a hacerme una mamada de campeonato.

Silvia y las demás empezaron a meterle mano a Lucía mientras esta no paraba de chuparme la polla y cuando yo me pellizqué para comprobar que no era un sueño, vi a cuatro hembras, desnudándose entre ellas. Entonces yo me empecé a hacer una paja pero Silvia se dio cuenta de que estaba solo, se me acercó, me dio un beso con dulzura y me dijo:

- Si tú eres mi regalo de cumpleaños, ¿por qué no empiezas a follarme y me llenas de polla?. La quiero toda dentro y en el agujero que prefieras, estoy abierta por todas partes.

Yo, lo que hice fue introducir uno de mis dedos dentro de su coño, moviéndolo en un fuerte balanceo cosa que la hizo estremecer y entregarse como una putita. Empecé a jugar con mis dedos en su vagina encontrándola cada vez más húmeda, notando como su cuerpo se retorcía de placer y por sus gemidos sabía que estaba disfrutando como una perra. Le quité su top descubriendo unas preciosas tetas con pezones duros y exquisitos y después de tenerla muy caliente la llevé al sofá, la puse a cuatro patas, me quité toda la ropa y de una sacudida pude clavarle toda mi polla dentro de su vagina empezando el metisaca más lento que he realizado en mi vida mientras las demás le chupaban los pechos y Lucía le ponía su coño en la boca para que se lo chupara.

Yo seguía con mi metisaca pero dándole embestidas más fuertes hasta que dijo que se corría teniendo cinco minutos de convulsiones. Al desengancharse de mí, Rocío me chupó la polla para saborear la corrida tan fuerte de Silvia. A mí me temblaban las piernas, por lo que me dejé caer en la alfombra para relajarme, pero Rocío seguía enganchada a mi polla, y me la mamaba con pasión, por lo que cuando yo me tumbé, ella quedó con el culo en pompa, a cuatro patas, y Carmen lo que hizo fue chuparle todo el coño rasurado y el agujero del culo.

Al poco rato yo ya quería meter la polla en otro coño, pero Carmen vino hacia mí, se puso justo encima de mi cara, en cuclillas, para que yo le chupara el coño, que tenía muy bien arreglado.
Cuando las cuatro ya se habían corrido dos o tres veces, hicimos un descanso, nos tomamos una botella de cava y empezamos a hablar de cosillas sin importancia, triviales y le preguntaron a Lucía, donde había encontrado este semental y Lucía les dijo:

- Es el vecino de al lado, técnico en ordenadores y como yo me compré uno hace poco lo he conocido instalándomelo, aunque bueno, la verdad es que me lo follé ese día y desde entonces me ha alegrado el coño pero todavía no me ha podido alegrar el culo.

Yo, que estaba destrozado, me puse a hablar con ellas mientras Rocío seguía con mi polla, tocándola, acariciándola y cuando se dio cuenta de que comenzaba a aflojar, me la empezó a mamar otra vez. A mí me dolían los huevos por no haberme corrido, por lo que empecé a calentar a Rocío para que me follara bien follado, y así lo hizo. Se subió encima de mí y se metió mi polla dentro del coño, empezando a cabalgarme muy fuerte mientras las demás continuaban hablando. Yo seguía sin correrme pero Rocío lo hizo chillando.

Entonces hice poner a las cuatro a cuatro patas para follármelas de una en una pero solo dos lo hicieron, Silvia y Rocío, y las demás pusieron sus coños frente a las bocas de sus amigas para que se lo comieran. Empecé a metérsela a Rocío fuerte y cuando ella se corrió, se la metí en el coño a Silvia follandola sin parar hasta que no aguanté más y le dije que si la quería dentro. Silvia me contestó que donde me diera la gana, y dentro de ella me corrí. ¡Que descarga de leche le di!. Creo que se me fue media vida en ella. Luego caí encima de su espalda y no me aparté hasta que se me aflojó la polla.
Viendo Lucía que estaba destrozado por la follada, me dejaron descansar y recuperar fuerzas. A media cena Rocío propuso utilizar los regalos que le había dado a Silvia, así que Lucía sacó de un cajón unos arneses para meter allí los consoladores y se los pusieron Lucía y Carmen mientras Silvia y Rocío se calentaban mutuamente.

Yo veía todo el espectáculo mientras seguía comiendo, contemplando como se montaban una orgía entre ellas, para ser más exactos, hicieron un bocadillo con Rocío ya que Lucía se tumbó en el sofá y Rocío se subió encima de ella metiéndose la polla que su amiga lucía, de unos 21 cm, por todo su coño, entonces se tumbó dejando su culo para que Carmen le metiera con su arnés una polla de plástico de 19 cm por el ano y así empezaron a follarla, primero muy suave pero luego muy aceleradas.
Silvia, mientras esas tres se follaban entre ellas, se vino hacia mi contoneando sus caderas y me dijo al oído:

- Quiero ver de que es capaz el regalo de mi cumpleaños, así que ya estás follándome y a ver si aguantas mi cabalgada.

Yo estaba tragando mi comida pero no me dejó acabar, porque me pegó un morreo y luego se me subió encima a horcajadas. Yo creía que se la iba a meter por el coño pero la muy salida se la metió por el culo. Ella me dijo antes que estaba abierta por todos sus agujeros, pero, cuando empezó a metérsela por el ano, pegó un chillido pero no se la sacó, si no que lo que hizo fue dar un empujón hacia abajo para metérsela entera. Luego se quedó quieta para coger aire, porque yo creo que casi se desmaya la muy bestia y cuando se calmó abrió los ojos y mirándome fijamente me dijo:

- Tienes un buen pollón así que déjame que te folle, que este regalo me ha gustado mucho y quiero tenerlo todo el tiempo posible dentro de mi.

Y vaya si me folló, estuvo cabalgándome hasta que se corrió tres veces seguidas, pero no se la sacaba del culo hasta que, cuando ya no pudo más, me dijo que la quería chupar y tragarse mi leche. Cuando terminó, Rocío le dijo que tenía el agujero del culo muy abierto y ella, con una sonrisa de placer, le contestó:

- Me gusta que este semental me haya abierto el culo de tal manera y quiero que este chico sea invitado de lujo en nuestras fiestas.

Mientras Silvia empezaba a hacerme una mamada Carmen, que se había salido del culo de Rocío, se la empezó a meter a Silvia por el mismo agujero. Yo ya no aguanté más, cogí del pelo a Silvia, la agarre fuertemente, la atraje hacia mi estómago y empecé a correrme dentro de su boca.
El resto de la noche la pasamos Lucía, Rocío y yo, ya que las demás tenían que volver a sus casa pero antes de irse me hicieron una mamada de campeonato, dándome el número de sus móviles para cuando me dejara libre Lucía.
Felicidades por vuestra revista, que sin ella no sabríamos de las vivencias de la gente que tenemos a nuestro alrededor en cuestiones de sexo.

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