El día de las hogueras de San Juan, como todos los años, un grupo de amigos fueron a la playa para pasarlo en grande comiendo, bebiendo y bailando. La noche mágica iba pasando y se les encendió una hoguera en cada uno de ellos.

Esto que te cuento, querida Charo, ocurrió el año pasado, el día de las hogueras de San Juan, día en el que, como es típico, nos fuimos un grupo de amigos a la playa a hacer una barbacoa. Fuimos en los coches hasta la playa del Calé, en Punta Umbría, con nuestra barbacoa, comida, bebida en abundancia y una radio.

En mi coche íbamos Lalo, su novia Miriam, Begoña, Susana y yo. En el coche de Paloma iban Pedro, su novia Leticia y Miguel. Y en el coche de José iban Esther sus dos primas Anabel y Carmen y Macarena. Llegamos sobre las siete de la tarde y como no había mucha gente en la playa, cogimos un buen sitio en la primera duna, cerca del agua, donde teníamos bastante intimidad.
Mientras las mujeres se dedicaban a tomar el poco sol que aún quedaba, los chicos decidimos ir montando la barbacoa y cuando ya estuvo lista, empezamos a beber y las chicas no tardaron en acompañarnos. Cuando dieron las diez ya estábamos bastante empuntados y decidimos encender la barbacoa. Una vez la comida hecha, cenamos, y tras comer empezamos la verdadera fiesta, sacando las bebidas más fuertes acompañadas con la música.

La fiesta se fue desmadrando de tal forma que sobre las dos de la madrugada ya estábamos bien subidos de tono y bailando descontroladamente, hasta que llegó el momento en que decidí ir a buscar algo de sexo con alguna chica. Me acerqué a Esther y me puse a bailar con ella. Esta chica me atraía bastante, era guapa, morena, alta, delgada, con grandes pechos, y un buen culo. Inmediatamente empecé a notar que mi pene se endurecía y más aún cuando ella se puso a bailar delante de mí rozando con el culo mi pene. Así estuvo un rato y obviamente se dio cuenta de que mi polla estaba a tope, cosa que dejó claro cuando se dio la vuelta sonriendo.

Estaba yo concentrado en ir logrando ganarme a Esther, cuando Lalo nos llamó la atención porque estaba echando de menos a Pedro y Leticia. Tras buscar un poco, vimos que en la orilla había dos personas, no lejos de nuestra posición y decidimos ir a investigar. Nos fuimos acercando poco a poco hasta que se divisó con total claridad como Pedro estaba detrás de Leticia, él con el bañador quitado y ella sin la parte baja del bikini. Pedro la estaba penetrándola a toda velocidad y eso fue la puntilla para rematar mi excitación, aunque también afectó al grupo. Leticia se dio cuenta de que estábamos allí, se lo dijo a Pedro, pero nuestra presencia no hizo que parasen, sino al contrario, parecía que eso les motivaba a seguir, obviamente porque el alcohol les había quitado la vergüenza.

Pasado un momento Leticia se dio la vuelta, se puso de rodillas y comenzó a mamarle la polla a su novio. Ella era guapa, algo delgada, alta, con pocas tetas, pelo castaño y rizado. Estas imágenes hicieron que Esther, que se encontraba a mi lado, se colocara detrás y seguidamente metiera su mano en el interior de mi bañador empezando a acariciar mi pene, para posteriormente pasar a masturbarme lentamente mientras me daba besos en el cuello. Yo no quitaba ojo a la escena con que nos estaban deleitando Pedro y Leticia, aunque lo que Esther me hacía me encantaba. Pasados unos momentos, metí la mano dentro de la braga del bikini de ella y empecé a acariciar su raja pelada. Cuando acaricié su húmedo clítoris, ella se estremeció y soltó un gemido que atrajo a la gente, que vieron como nos estábamos tocando. Esto hizo que inmediatamente la cosa se desmadrara.

Begoña se acercó a Leticia y se arrodilló junto a ella para sumarse a la mamada a Pedro. Las dos se peleaban por la verga del novio de Leticia. Begoña era normal de cara, delgada, estatura media, pocas tetas y pelo rubio.
Un poco apartados, Lalo le había subido la camiseta a su novia Miriam y bajado el sujetador, le comía exaltadamente sus enormes tetas. Miguel, que se encontraba junto a Paloma, se empezó a enrollar con ella, acariciándoles los senos por encima de la camisa. Paloma era guapa de cara, con algún kilo de más, baja, pocas tetas y morena. En otro sitio, José comenzaba a acariciarles las nalgas a Macarena y Susana, les agarraba sus culos cada uno con una mano, mientras las chicas se agarraban entre ellas, besándose. Macarena, no era muy bella, delgada, estatura media, grandes tetas y pelo castaño, Susana era guapa, gordita, alta, pocas tetas y morena.

Yo me quedé con Esther, apartado del grupo más cercano, a unos metros. Le había quitado ya la parte superior del bikini y estaba mamando sus grandes tetas. En esto se acercaron Carmen y Anabel. La primera no era muy atractiva pero era alta, muy buenas tetas y un culo gordo. La segunda más bajita, algo gordita, con algún michelin de más pero tetas gigantescas. Con esto el reparto estaba hecho, aunque estábamos cerca en la playa, cada uno tenía su grupo. Mi amiga Esther se inclinó delante de mí, primero me mordisqueaba y besaba mi pene por encima del bañador, para más tarde bajármelo hasta los tobillos y comenzar con su lengua a lamer mis testículos, seguía subiendo su lengua hasta recorrer todo mi glande, llenando mi polla de saliva, después comenzó a introducirse la polla dentro de la boca.

Al lado, las dos primas se quedaron desnudas por completo. Más tarde, Carmen empezó a pasar su lengua por el coñito afeitado de Anabel, y esta no tardó mucho en retorcerse de placer. Las dos primas se daban el lote mientras que Esther seguía mamándomela, felizmente para ambos. Pasado un tiempo Anabel le dijo a Esther que estaba muy excitada, que dejara que yo me la follara. Esther aceptó, Anabel se dio la vuelta y se puso a cuatro patas ofreciéndome su coñito. Me quité el resto de la ropa, y me fui hacia ella introduciendo fácilmente mi miembro en su chorreante vagina, mientras que Esther se colocaba tumbada boca arriba delante de Anabel ofreciéndole su coño, la cual al instante comenzó a lamerlo, recreándose en su clítoris mientras aguantaba mis embestidas. Más tarde Carmen se puso de rodillas sobre la cara de Esther, dejando su coñito a la altura de su boca, la cual no tardó en empezar a lamer. Estábamos disfrutando en esos momentos los cuatro. A pesar de tener encima demasiado alcohol, mi polla respondía bastante bien, manteniéndose erecta, aunque eso sí, me iba a resultar difícil llegar a la corrida.

Anabel llegó la primera al orgasmo, la siguió Esther y un poco más tarde se corrió Carmen. Yo continuaba dándole a Anabel mientras las tres chicas estaban tiradas en la arena. Tras un rato de estar así, Carmen sugirió que nos bañásemos y todos aceptamos. Ya por esos entonces no se veía a nadie, ni a Pedro, Begoña y Leticia, ni a Lalo y Miriam, ni a Miguel y Paloma, ni a José, Macarena y Susana, aunque era obvio que en alguna duna estaba cada grupo. Nos bañamos y en el agua los toqueteos, ya más entremezclados, subían la excitación general, después nos secamos y corrimos hacía las tiendas, colocamos las toallas y sacos de dormir abiertos en el suelo cerca del fuego para estar más cómodos, y nos tumbamos entre besos, abrazos y toqueteos.

Inmediatamente Esther se tumbó boca arriba delante de mí, se abrió de piernas deseosa de que le lamiera entero su rasurado coñito, y eso hice. , Le chupé sus labios, su raja, su vagina, su clítoris, hasta que cuando llevaba varios minutos comiéndole su coño, levanté un poco la mirada y observé como Carmen y Anabel a mi lado se besaban mientras que con las manos se manoseaban.
Me incorporé sin dejar de masajear el clítoris de mi novia y busqué con la mirada a Carmen, mientras con mi mano izquierda jugaba con la rajita de Esther, con la mano derecha, después de ponerme saliva, acariciaba el coño con un triangulo de pelos en el monte de venus y el culo de Carmen. Tras seguir con las caricias durante un rato, Esther llegó a un nuevo orgasmo.

A continuación me fui a por Carmen, la puse boca arriba, agarré mi rabo y se lo introduje en el coño, esta al sentirlo dentro puso cara de lujuria total, mirándome con los ojos entreabiertos, mordisqueándose los labios, dándome la aprobación a lo que estaba haciendo. Anabel al ver la situación, optó por colocarse como si de un sesenta y nueve se tratase. Carmen le comía su raja, y su prima le lamía la suya mientras yo la estaba penetrando. Seguidamente pasé a alternar las penetraciones en el coño de Carmen con las de la boca de Anabel. Era maravilloso. Anabel saboreaba el coño de su prima en mi polla y así Carmen no tardó en correrse, aunque a mí aun me faltaba un poco y el efecto alcohol iba desapareciendo. Seguidamente me separé de las primas y me fui a por Esther, me tumbé en el suelo y le dije que me follara. Ella, sin pensarlo, se montó sobre mí y empezó a cabalgar dejando sus senos rebotar. Era una buena amazona. Yo, a la vez y con mis manos, le abría los glúteos y con mis dedos le acariciaba su ano, mojándome los dedos para ir introduciéndoselos poco a poco. Esther continuó un poco más y después paró, se escupió en la mano y se la refregó por su culo, luego agarró mi verga, se la puso en la entrada de su ano y poco a poco fue introduciéndosela hasta que se perdió mi polla en su culo, empezando a cabalgar lentamente, aunque con gran cara de dolor. Eso hizo que yo no aguantara más y estuviera a punto de correrme.

Me separé de Esther y me puse de pié, Esther y sus dos primas se pusieron de rodillas frente a mí con las bocas abiertas y sacando las lenguas deseosas de que descargase todo lo que había en mi interior, hasta que solté un chorro inmenso que cayó en la cara y pelo de Esther, el segundo, más pequeño, se lo llevó Anabel, y los restos los esparcí por la cara de Carmen. Luego las tres se lanzaron a limpiarme la polla, peleándose entre ellas, y cuando la dejaron inmaculada, se besaban saboreando mi semen que cada una tenía. Quedamos tirados, desnudos en los sacos, descansando de la acción.
Poco a poco fue llegando la gente, con caras sonrientes. Se notaba que sus fiestas también habían estado bien, todos nos observábamos con miradas cómplices, hasta que una vez que el grupo estuvo completo, nos fuimos acostando, esperando el nuevo día para poder pasarlo magníficamente en la playa. Saludos a todos los lectores.

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