![]() |
|||||||||||||||
Querida amiga Charo, el láser atravesaba e iluminaba los cuerpos en la pista de baile, los mejores discos giraban en los platos y mi amigo Miguel, el promotor de la fiesta, estaba contento, había sido un absoluto éxito. En el reservado vip las bailarinas descansaban y algunas chicas se habían colado dispuestas a todo, en la mesa botellas de cava en cubiteras de hielo y una bandeja repleta de canapés. Una chica espléndida, con el pelo de colores y una mini y un top imposibles, se acercó y me dijo que si la invitaba a algo. A pesar de ser yo un invitado hice de anfitrión, le llené una copa y comenzamos a charlar, se sentó junto a mi y mientras hablábamos noté que llevaba un piercing en la lengua. Se lo comenté, ella sonrió y yo añadí: - Dicen que las mamadas con el piercing son una maravilla, el contraste
de la boquita caliente y el frío del metal... Allí, con una cara de vicio y de travesura total desató mi cinturón y mi pantalón, me los bajó, así como mis calzoncillos, y comenzó a acariciar mis pelotas metiéndose mi polla en la boca. Lamía la punta y chupaba mi capullo con fuerza. En cuestión de segundos la tenía como una roca de dura, pues era verdad que la bolita del piercing daba un gustito guapo. La chica estaba sentada a mi lado e inclinada, y le acariciaba el pelo mientras disfrutaba de la mamada. De pronto, una amiga suya que estaba pendiente de nosotros, se nos acercó, me miró como pidiendo permiso para participar, le sonreí, se quitó el top y me ofreció sus pechos, pequeñitos y blancos, que chupé con gusto. Ahora la otra chica estaba de rodillas entre mis piernas mientras me morreaba con su amiga y mis manos habían bajado sus braguitas y hurgaban en su coño mojado. Miguel entonces, se acercó a nosotros y sin decir nada sacó su estaca empalmada, se puso detrás de la chica que me la estaba mamando, le bajó las bragas y le clavó la polla sin contemplaciones. Cada vez que empujaba su polla en el coño de la chica, mi polla le llegaba hasta la garganta. Entonces la chica que me estaba morreando apartó a la que me la estaba chupando, se subió sobre mi y se dejó caer sobre mi polla clavándosela hasta la raíz. En esto, vi que había llegado otra chica más, delgadísima pero con unas tetas tremendas que resaltan más con su delgadez. Se sentó junto a mi y se quitó el suéter empezando a morrearse y besarse conmigo y con la chica que me está montando, ofreciéndome sus tetas, grandes pero duras como piedras, y le estábamos chupando las tetas y amasándoselas mientras el coño de la chica se deslizaba en mi polla. Miré a Miguel, que estaba follándose a la chica del piercing, que tenía los ojos en blanco, sintiendo mis pelotas empapadas por los jugos de la chica y sus movimientos espasmódicos. Se estaba corriendo así que me dejé ir y le llené el coño de leche. Había sido muy divertido, breve e intenso. Ahora llegaba el turno de las presentaciones. Que cosas, primero follas y luego te presentas, esta bien esto. - Bueno yo soy Marta - dijo la del piercing - y estas son mis amigas
Luna - la de las tetas inmensas - y esta es Noelia. Luna estaba a mi lado y agarrando mi cuello, acercó sus labios, me besó y nuestras lenguas se enroscaron, hasta que de pronto, me dijo: - Me estoy poniendo triste - y al preguntarle el por qué añadió - Porque mis amigas ya llevan leche en el coñito y el mío solo está mojado por mi juguito. La atraje hacia mí, acaricié sus pezones, pues jamás había amasado unas tetas de este tamaño y tamaña dureza. Mientras lo hacía mi polla reaccionó y Luna, que se estaba quitando el tanga, de un salto se colocó sobre mi y sentándose en mi polla, se la clavó enterita. Sus tetas se bamboleaban ante mi cara. Eran maravillosas, blancas y contrastaban con el pezón marroncito y sobresaliente pero pequeñito que yo estaba degustando como un gourmet. Luna me follaba a un ritmo acelerado. Era ella la que mandaba, la que cabalgaba, la que me follaba. Yo acariciaba y pellizcaba sus nalgas mientras chupaba sus tetas. Sus nalgas eran duras y tersas, la chica estaba acelerada y era de coño agradecido, multiorgásmica le llaman los más finos, y notaba como estaba encadenando sus corridas. De pronto aumentó la velocidad de sus movimientos y sus gemidos y jadeos, levanté mi culo y me arqueé en el sofá corriéndome mientras ella se apretaba contra mi con todas sus fuerzas, aplastando sus tetas contra mi pecho, notando como contraía su coño apresando mi polla. El gustazo que me dio correrme así fue tremendo. Aquella chica sabía latín. Miguel, que se estaba sobando con Noelia y Marta, dio por acabado el día, su jefe de producción se haría cargo de lo que quedaba de fiesta y propuso que nos larguemos. - ¿A donde vamos? - preguntó. Salimos de la discoteca y fuimos en el coche de Marta. Ella conducía y Miguel iba junto a ella, atrás Luna y Noelia conmigo. Salimos a las afueras de la ciudad. Era una urbanización de esas en las que hay un vigilante abre la verja cuando ve llegar el coche. Aparcamos en el interior de un chalet de altísimo nivel, nos acomodamos en el salón y las chicas rápidamente se desnudan y comienzan a desnudarnos a Miguel y a mi. Todos desnudos nos metimos en una habitación que la cama era, redonda, y tenia un espejo frontal muy bien colocado y las sábanas eran de raso negro. Entonces Marta me dijo: - Mi coñito todavía no ha probado tu leche. En el acto se lanzó hacia mi como un felino, me tumbó en la cama y me montó sin miramientos. Me gustaba el papel activo de estas chicas cuando follan, a mis cuarenta y uno se agradece. Sus tetas eran pequeñas, en forma de pera y con el pezón puntiagudo, del volumen de una canica, su cintura era estrecha y su culo duro y levantado. Mis manos en sus nalgas acompañaban sus movimientos mientras las otras chicas le hacían a Miguel una mamada a dos bocas. Entonces metí uno de mis dedos en el agujero del culo de Marta, que se retorcía de gusto y apretaba su esfínter, notando la presión en mi dedo mojado que ha entrado sin complicaciones ante la humedad de su entrepierna. Ahora Miguel estaba follando a Noelia a cuatro patas, mientras Luna le ofrecía el coño a su boca. De pronto Marta me descabalgó y guiando mi polla con su mano, la situó a la entrada de su ano, empujé y pegó un brinco. Ya tenía el capullo encajado y comenzaba a bajar sobre mi polla clavándosela poco a poco mientras se tocaba el clítoris y se metía los dedos en el coño. La banda sonora de la habitación era un mar de gemidos y jadeos. Ahora yo se la tenía hincada hasta las pelotas y ella estaba cabalgándome a tope, rápido y duro, clavándosela en el culo entera, sintiendo como el esfínter de Marta se contraía y se abría ante los movimientos de mi polla. Miguel le chupaba el coño a Luna, que apretaba la cabeza de este entre sus piernas mientras Noelia se abría las nalgas para recibir su polla. De pronto Marta me besó desesperadamente abrazándome apretando su culo a tope contra mis pelotas, Se estaba corriendo y yo, dando dos embestidas fuertes, me corrí con ella. Miguel le había sacado la polla a Noelia y ahora enculaba a Luna mientras que Noelia le acariciaba las pelotas y tocaba las tetas y el coño de Luna alternativamente. Con un apretón de nalgas mi polla salió del culo de Marta haciendo flop, ella se dio la vuelta y comenzó a limpiar mi polla, pudiendo ver su culo abierto y dilatado todavía rebosando mi leche caliente. A los pocos segundos se incorporó y dijo: - Chicas, mi culo esta lleno de leche rica. Yo tenía la polla tiesa de nuevo así que nos tumbamos en la cama, yo a la izquierda, Noelia a mi lado ofreciéndome su culito, al que yo le fui clavando la polla lentamente mientras besaba y mordisqueaba su nuca. Marta, en medio, recibía las caricias de Noelia y de Luna que estaba al otro lado y Miguel, en el otro extremo, follando el coño de Luna desde atrás. Ahora la cosa era tranquila, lujuriosa y morbosa, follamos y nos acariciamos rítmicamente, con un punto de vicio y excitación tremendo, ellas con dos golfos maduritos follando en la casa de papá y nosotros con tres bomboncitos pasados de rosca que nos estaban quitando un puñado de años de encima. Mi polla estaba a punto y sabía que podía estar así durante bastante tiempo. Follamos el culo y el coño de las tres sucesivamente, ellas incansables y activas entregándose a tope y utilizándonos como objetos de placer, los rayos de sol se colaban entre las cortinas y estuvimos follando más de dos horas y ni Miguel ni yo nos habíamos corrido. Era mediodía cuando desperté con un picor en la polla. Luna me la estaba chupando mientras los demás todavía dormían. Al rato la chica me dejó tumbado y se me subió encima para follarme con el personal y activo estilo de las tres amigas, pero puso una almohada en mi espalda de forma que yo estaba semi incorporado y chupando sus tetas. Me gustaban las tetas de Luna, quizás sean de las más ricas que he probado, su peso, su tersura, su dureza, eran perfectas. Ella se había estado pajeando mientras me la chupaba porque el caso es que apenas se la clavó hasta los huevos comenzó a jadear y a correrse como una perra hasta que, en un momento dado, se la sacó y se la metió por el culo de una forma que casi me hizo daño, a pesar de estar dilatado. Se dejó caer con todo su peso sobre mi polla y se la hinco de un solo golpe. Estaba fuera de sí y yo también. Mis manos en sus tetas apretándolas y sus manos sobre mis manos exigiendo que se las pellizcase y sobase sin contemplaciones. Cada vez que levantaba sus nalgas y las dejaba caer sobre mi polla, sentía yo como su culito se abría más y más llevándome al paraíso. Sus jadeos habían despertado a Miguel y a las chicas y el festival continuó por donde lo dejamos cuando nos quedamos dormidos. Fue un largo e intenso fin de semana, repleto de sexo y vicio. Luego me tiré una semana en la cama recuperándome. Han pasado dos meses y no sé nada de ellas, cosa que quizá sea lo mejor para mi salud. Saludos. | |||||||||||||||