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Querida Charo, no sé como empezar a relatar la historia de como una vida de una mujer decente y corriente, pasó a otra cosa bien distinta. Mi nombre es Ana, tengo 39 años y me casé a los 20 con Juan un hombre 20 años mayor que yo. En principio deslumbrada por alguien con una buena posición social y económica muy distinta a los jóvenes de mi edad. No sé si le podría llamar amor pero me cautivó. Ignoraba la realidad de este señor maduro que me llevó al altar. La verdad la supe cuando era tarde. Se casó para acallar las habladurías, porque en su posición necesitaba tener una esposa, de la misma manera que coches, chalet o ropa cara. Yo, como dije antes, desconocía todo esto porque tuve una venda en los ojos durante muchos años. Sexualmente fue de lo más corriente, aunque no tenía con
que comparar en este tema. En la cama me evitaba, luego dicen de las jaquecas
femeninas, y yo creyendo que esto era de lo más normal. Me subí en el autocar y la primera persona que vi fue Arturo,
el chofer, y juro que esta visión me dejó impresionada,
alto, morenazo, cuerpo atlético, 35 años, simpático,
vamos todo un play-boy por el que cualquier mujer suspiraría al
verle. No lo dudé y me puse en los primeros asientos para alegrarme
la vista con este hombre-bombón. Mi ángel estaba en el vestíbulo del hotel y me llevó
a pasear, yo parecía una niña en la primera cita, me hablaba
y tenía la sensación de estar transportada a otro mundo.
Al final terminamos en una discoteca bailando, pusieron música
lenta y nuestros cuerpos se juntaron. Qué maravilla sentirle tan
cerca. Se me erizaba el vello y por primera vez en mi vida mi chocho se
humedeció. Le deseaba, pero mi timidez y los prejuicios de los
cuernos me jugaron una mala pasada. Más tarde me dijo que estaba
algo cansado por el viaje y yo también asentí, nos dimos
un beso y quedamos para el día siguiente. - ¿Qué te pasa en la voz?. Al siguiente día estaba nerviosa. Quería seducirlo con
armas de mujer, poseerle y ser poseída, pero no sabía como
abordarlo, mi estúpida timidez evitaba dar el paso definitivo hacia
un encuentro más íntimo, pero a la vez disfrutaba de su
compañía. Me parecía imposible que no notara mis
sentimientos al mirarle a sus ojos o tal vez esperaba mi rendición
total y absoluta. Con los brazos me aferré a su cuello y de pie como estábamos agarró mis muslos hasta acercar su polla a la entrada de mi coño. Introdujo la punta de su glande me miró a los ojos como diciendo aquí estoy yo y sin más me la clavó toda hasta el fondo. El grito que di lo debieron de oír en la China y empecé a susurrarle al oído: - Te deseo, te deseo, haz de mí lo que quieras - y vaya que si lo hizo. Con nuestros sexos unidos me llevó a la cama, abrió las piernas al máximo y continuó taladrándome. Yo ya empezaba a notar lo que era un orgasmo. No era una palabra vacía, era un estremecimiento de todo mi cuerpo. - ¡Sigue mi amor, que me viene...sí, qué gusto... me viene, no pares...! - gemía yo. Arturo era el dueño de la situación y me contestaba diciendo: - ¡Toma mi polla, vas a sentir lo que es un hombre de verdad y no el cornudo de tu marido, te voy a follar como nunca te han follado!. Mientras tanto su polla entraba y salía muy despacio, la sacaba
hasta dejar su punta en los labios exteriores de mi coño, quieta,
y de repente se metía muy lentamente hasta que notaba que sus huevos
me rozaban. Me estaba volviendo loca de placer. Cuando la tenía
toda dentro se paró y me enseñó a contraer las paredes
de mi coño para que notara su verga dura. Estaba húmeda
muy húmeda y hacía que su polla se deslizara con una suavidad
desconocida para mí. Sin sacarla de mi chocho, nos giramos y me puso encima de él. Para mí todo empezaba a ser nuevo. Hasta la fecha una relación sexual constaba en bajarme las bragas, abrir algo las piernas y por último dos minutos escasos de penetración, vamos que no me daba tiempo ni de gemir y un "ah" tímido anunciaba su descarga. Esto era todo lo contrario con Arturo, no se sabía cuando podía acabar ni me importaba y los gemidos y comentarios obscenos no paraban diciéndome: - ¡Venga, trágate mi estaca, trágatela toda que tienes hambre atrasada de polla!. Sus manos se posaron en mi culo para que no parara de moverme y su boca dirigió su ataque a mis pechos, primero con la lengua y después con la boca y los dientes dándome mordisquitos en los pezones produciendo el delirio. - ¡Aaah... que gusto mi amor, que grande y dura está, me
vas a matar, qué cachonda me tienes...! - gemía yo. Me hizo poner a cuatro patas y cerró algo mis piernas para sentir más el roce de su herramienta al entrar en mi interior. La punta de su polla empezó a jugar con mi clítoris y mis labios exteriores y a veces subía hasta mi ano volviendo a bajar para hacer círculos con mi sexo. - ¡No me hagas sufrir más y métemela ya! - supliqué. Hizo caso de mis súplicas y como un buen torero, metió su estaca de un golpe. - ¡Qué mojada estás! - exclamó, añadiendo
- Si quieres mi leche, pídemela. Me agarró de las caderas, embistió y yo creía que
me la iba a sacar por el estómago. Que manera de correrse, que
maravilla y después nos quedamos exhaustos y nos dormimos. - Ahora te vas a tomar el desayuno. No me lo pensé, mis labios y mi lengua comenzaron a recorrerlo desde su base a la punta hasta que me agarró la cabeza diciéndome: - Chúpamela, es toda tuya. Abrí la boca y me la empecé a tragar. Arturo se incorporó
y también dirigió su boca a mi sexo. Sentí un doble
gusto al chupar y ser chupada de esa manera. Esa lengua me hacía
ver las estrellas otra vez hasta que se separó, me apartó
la cara, nos miramos y ya sabíamos que vendría después,
me tumbé con las piernas bien abiertas y nuevamente comenzamos
a hacer el amor. Vaya fiesta de sexo. - Hola, Juan. Las vacaciones acababan, no quería separarme de mi macho, le quería para mí todo el día. Arturo me dijo que le tenía que llevar a mi casa, en principio pensé que era imposible, aunque al final ideamos un plan para que pareciera que era un primo mío que venía de viaje y se quería instalar en mi ciudad y de esa manera estaríamos juntos. Pero eso os lo contaré más adelante. Besos Charo y hasta pronto. | |||||||||||||||
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