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Como ya os he contado en otros relatos, Leticia era camarera en el restaurante
donde yo iba a comer algunas veces. Habíamos empezado una relación
extraña. Solo sexo. Nunca habíamos hablado de ningún
tema que no hubiera sido sexo y no habíamos quedado nada más
que para follar. De hecho no habíamos quedado nunca, yo iba a buscarla
consciente de lo que iba a encontrar. Aquel día volví al restaurante para comer. Era la primera vez que lo hacía desde la primera vez que tuvimos sexo y como no, me atendió Leticia. - Hola. ¿Otra vez te toca comer solo?- me preguntó. Le canté los platos y ella se fue. Cuando trabajaba no quería
que nos relacionasen así que me comportaba como un cliente más.
Pero cuando me trajo el primer plato bajo él había una nota:
"Te espero en mi casa a las 23.30. Vamos a empezar a hacer realidad
nuestras fantasías". Pasé la tarde muy nervioso. ¿Qué fantasía
querrá satisfacer?. ¿La suya o la mía? - Hola, tú debes ser Roberto, ¿no? - dijo.. Ya estaba mucho más tranquilo porque parecía que la fantasía a satisfacer era la mía. Noemí hacía de anfitriona porque Leticia no aparecía. - ¿Quieres una copa? - preguntó. Nos sentamos y empezamos a charlar, como había ocurrido siempre con Leticia, de sexo. - Leticia se esta duchando - me dijo Noemí - Le gusta hacerlo
cuando sube del bar. Es la forma de prepararse para el sexo. Me comentó
que nunca has follado con dos chicas y como Leticia y yo solemos hacerlo
habitualmente, me ofrecí. Te había visto por el bar y me
gustas mucho. A Leticia y a mí nos gusta compartir los chicos,
pero a ella no le gusta follar conmigo si no hay un tío en la cama. Noemí se levantó, se quitó la camiseta que llevaba y la minifalda, quedándose en tanga como Leticia. Ambas me miraron. - Y tú ¿qué?. Nosotras estamos dispuestas a todo - dijo Leticia, mientras comenzó a entrelazar su lengua con la de Noemí, a abrazarse y a tocarse las tetas la una a la otra. Se pusieron de espaldas a mí. Podía ver sus culos duritos casi violados por las minúsculas prendas que aún levaban puestas. Me levanté y me desnudé. Mi polla estaba erecta. La estampa de verlas besándose me había puesto cachondo. Ellas seguían comiéndose la boca y de vez en cuando me miraban. Me puse entre ellas y besé a Noemí mientras sentía una mano en mi entrepierna, otra en mi culo y alguna pasaba por mi pecho hasta tocar los pechos de Noemí. Leticia tiraba de los pezones de su amiga que parecía que se los quería arrancar, amasaba sus tetas y acariciaba su cuerpo hasta meterle la mano por debajo del tanga mientras Noemí me sobaba las bolas, me masturbaba la polla y me acariciaba entero. Al final fuimos a la habitación, se sacaron el tanga, Leticia se tumbó en la cama y con las piernas muy abiertas, invitó a su amiga a que le comiera el coño. Noemí se puso de rodillas con las piernas también separadas y me dejaba ver su coño y su ano. Yo me quedé inmóvil. Leticia me miraba, sacando su lengua, humedeciéndose los labios, mientras amasaba sus tetas y se masajeaba sus pezones. Entonces decidí que me apetecía que ella me chupara la polla, así que me puse junto a ella y sujetándomela con la mano se la pegué a la boca. - Puede que me corra pronto - le dije. La estampa me estaba poniendo a cien y aguanté muy poco. Me corrí en la boca de Leticia. Ella no dejó que se escapara ni una gota de leche, se la tragó toda y siguió chupando hasta que estuve listo otra vez para seguir la sesión de sexo. En ese momento ellas cambiaron la posición, comenzando un 69 espectacular.Noemí volvía a dejar su sexo y ano a mi merced, y esta vez no pude resistirme. Le lamí el coño y el culo. Me gustaba mucho el sabor del sexo femenino y creo que yo lo hacía muy bien. A veces mi lengua chocaba con la de Leticia, pero viendo que le estaba quitando terreno me centré más en el ano. La visión era preciosa. La lengua de Leticia saliendo y entrando del coño de Noemí, chupando su clítoris, momentos que aprovechaba yo para meter mi lengua en su coño. Al rato se me ocurrió meter un dedo en el culo de Noemí y pude observar que entraba con suma facilidad, así que lo intenté con dos y tampoco me costó, pero entonces vi que ella miraba hacia atrás, pidiendo mi polla. Me incorporé y se la introduje, de un solo golpe, por el ano, que tenía bien lubricado del beso negro que le había estaba haciendo. Al poco rato de estar bombeando su ano, ella se corrió y Leticia también, ya que los espasmos de su compañera repercutieron en la mamada que le estaba haciendo.Casi en el acto, cambiaron de postura, me tumbaron en la cama, Noemí se puso encima de mí, con su coño a la altura de mi boca, mientras que Leticia se clavaba mi polla en el coño. Yo chupaba lo que podía de Noemí y ellas se tocaban los pechos y se comían la boca. Leticia me montaba despacio, disfrutando de cada embestida al máximo y al moverse se masajeaba las tetascon las manos de Noemí. Yo comía y comía coño e intentaba introducir mi lengua en su raja. - ¡Aaaah...! - grité de pronto - ¡Chicas, me corrooo...!. Se levantó y Noemí se inclinó para recibir el primer chorro de leche en su boca, mientras Leticia me masturbaba para que llegare al orgasmo. Noemí se tragó algo de leche pero otros chorros cayeron en su cara. Leticia soltó mi polla, pero su colega siguió chupando y aunque le costó un poco más que antes que se volviera a levantar, al final lo consiguió. Entonces vi que Leticia tenía un consolador en la mano y estaba metiéndoselo a su amiga por el coño. Le tocaba el clítoris, el ano y hacía círculos con él dentro del coño. No tardamos en cambiar otra vez de posición. Noemí se tumbó boca arriba con las piernas abiertas y me dijo: - Vamos, es tuyo. Me puse encima de ella dejando a Leticia a mis espaldas masturbándose con el juguetito, y se la metí hasta dentro moviéndome despacio. Después de dos orgasmos no creía que me iba a correr fácilmente pero me gustaba sentir las acometidas despacito. En este momento Leticia empezó a acariciarme el culo. Primero
las nalgas y luego el ano. Me estaba gustando y como estaba follando muy
despacio a Noemí, Leticia pudo ponerse detrás y hacerme
un beso negro. Lo hacía muy bien hasta que noté que me introducía
un dedo por el ano. Y después de luchar contra la rigidez del mismo
consiguió meter hasta dos. - ¡Más fuerte, más rápido, me voy a correr,
vamos tío fuerte!. Entonces Leticia me folló el culo con más ímpetu hasta que me corrí dentro del coño de Noemí, pero Leticia aún estuvo un poco más afanándose con mi ano y después quedamos los tres exhaustos. - ¿Te ha gustado cariño? - me preguntó Noemí,
mientras se abrazaba a su amiga. Besos, Charo, y hasta otra . |
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