Su mujer se apuntó a un curso de reciclaje junto con un maestro compañero. Cada sábado se veían, comentaban lo que habia pasado en clase y poco a poco se hicieron "íntimos" amigos.

Amiga Charo, mi mujer me es infiel con mi consentimiento. Todo comenzó cuando se apuntó a un curso sabatino para maestros, en donde hizo amistad con otro maestro. Trabajaron en equipo con muy buenos resultados. El trato continuó y el roce involuntario de sus cuerpos poco a poco les fue dando tanta confianza, que cuando iban caminando, él la abrazaba con su mano izquierda, de forma natural. Sin saberlo comenzaron a gustarse y a desearse.

Conforme corría el tiempo, su contacto corporal era más intenso. Ella sentía cada vez más tierno el beso que se daban al saludarse y comenzó a imaginarse que por accidente la besaría muy cerca de sus labios, tocándolos levemente, pero era solamente imaginación. Entonces noté que cada vez se esmeraba más en arreglarse para ir a su curso y en una de tantas ocasiones se vistió tan bien, que estaba preciosa, pero él también lo notó. Al verla, le dio su beso en la mejilla, la tomó de ambas manos y separándose un poco le dijo:

- Estás... estás...
- ¿Cómo estoy? - le preguntó mi mujer.
- Estás preciosa - le dijo él atrayéndola hacia sí.
- Y eso que no me he esmerado demasiado - le dijo ella sin soltarse.
- Eres una presuntuosa - siguió él cogiéndola por los cachetes del culo.

Los dos estaban riendo, sus caras muy juntas y de pronto se estaban besando en la boca. Cuando terminaron ella le hizo ver que la clase estaba por empezar y se fueron. Al terminar las clases se quedaron hablando hasta que no hubo nadie. Entonces se levantaron y cogidos de la mano se fueron a su coche, allí se besaron nuevamente y él la llevó cerca de nuestra casa.

El siguiente sábado ella se preocupo en arreglarse muy bien y muy sexy, se puso una falda sobre las rodillas, una blusa algo escotada, semitransparente y un sujetador de media copa. Él la recogió en una estación del metro y al entrar se besaron en la boca de forma muy natural. Eran novios sin habérselo dicho. En el descanso del curso se fueron a una parte arbolada de la escuela, se sentaron a hablar, él la besó y la recostó en la hierba, le desabrochó dos botones de su blusa y le bajó el sujetador desnudando sus tetas y comenzando a acariciarle los pezones, luego se los besó.

Ella estaba ya muy excitada y le pidió que parara, se pusieron de pie, ella con sus pechos al aire. El se había dado cuenta que la excitaba succionándole los pezones, por eso lo hizo, al tiempo que con ambas manos le acariciaba sus nalgas. Como pudo le quitó las bragas, se sacó la polla, sumamente erecta y mojada, le levantó una pierna sin que ella opusiera resistencia y entonces la folló. Se quedaron un momento parados, sintiendo ella en sus entrañas esa cosa grande, gruesa, caliente y húmeda, pero de repente lo empujó y le dijo:

- ¡Nos van a ver, mejor me llevas luego a algún lugar!.

El se guardó su polla, ella se bajó la falda y puso las bragas en su bolso. Regresaron a clase, pero ella no puso atención, solo pensaba en el pollón que habia probado y en lo que le esperaba, sintiendo un agradable calor en todo su cuerpo. Cuando iban de regreso en su coche ella le dijo que iba a tener que explicarle la clase porque no puso atención.

- ¿Por qué? - preguntó él
- ¿No adivinas por qué? - le contestó ella.
- ¿Quieres ir a mi casa para explicarte? - le preguntó.

Ella como en susurro solo dijo, "si". Sabía lo que iba a pasar en su casa. Iban en silencio, de pronto ella se giró hacia él, le acarició la verga sobre el pantalón y le dijo:

- Es muy traviesa, ¿verdad?.

El solo sonrió y durante todo el trayecto ella no dejó de acariciárselo. Al llegar a la casa entraron y lo primero que hizo él, fue mostrársela y cuando le enseñó su habitación, ella le dijo que seguramente allí había pasado gratos momentos con algunas de sus conquistas. Él le dijo que no, que no había metido a ninguna, que solo deseaba que entrara una.

- ¿Quién? - le preguntó ella.
- Tú - le contestó él al oído.

Se besaron apasionadamente y poco a poco la llevó hacia la cama. La desnudó y de pie los dos, le acarició todo su cuerpo. Mientras él se quitaba la camisa ella le desabrochó el pantalón, cogió su polla, sin soltarla se sentó en la cama y sin más preámbulo se la llevó a la boca. Se la estuvo chupando un rato hasta que él la paró, la besó y tiernamente la acostó. Se acomodó a un lado de ella y la besó por todo el cuello, luego se entretuvo en uno de sus pezones, mientras ella no soltaba la polla que estaba acariciando con su mano. Cuando ella arqueó el cuerpo, era señal de que había tenido un orgasmo pues siempre lo tiene cuando le succionan los pezones.

Después de eso él se situó sobre ella, que abrió sus piernas, y mientras la besaba, jugaba con su polla con los labios de su vagina. Seguramente estuvo mucho rato haciendo eso, porque ella, se arqueó, buscando con ansias que la penetrara, cosa que ocurrió enseguida. Fue en aquella misma postura y mientras la follaba lenta, pero rítmicamente, ambos se miraban a los ojos. Ella estaba roja por la excitación, a punto de correrse de nuevo, y él se le acercó al oído y le preguntó:

- ¿Me corro dentro de ti?.
- ¡Sí, mi amor! - le contestó ella.

De pronto sus entrañas estaban siendo bañadas por el semen del macho, lo atrajo hacia ella, lo besó apasionadamente y le acarició el pelo. Un rato se quedaron abrazados, luego él le preguntó si no iba a quedar embarazada.

- No, mi amor - le dijo ella - estoy operada y ya no puedo quedarme, puedes correrte dentro de mí las veces que quieras.
- ¿Y en tu boca? - preguntó él.
- ¿Quieres hacer eso? - le dijo ella al tiempo que le acariciaba la cara - Eso será en otra ocasión, porque ya debo irme.

Cuando llegó a casa me dijo que habían salido tarde y que el tráfico estaba muy problemático. El siguiente sábado nosotros iríamos a una fiesta, así que ellos no pudieron hacer el amor, solo ella le satisfizo su fantasía. Al terminar la clase se fueron a la parte arbolada y allí le estuvo chupando la polla hasta que la sintió demasiado grande y caliente, y entonces ella le dijo:

- Usa mi boca como si fuera mi coño.

Él la tomó del pelo, comenzó a bombearla y casi de inmediato explotó llenando de semen la boca de mi mujer. Ella escupió lo primero que le dejó la verga pero lo demás se lo comió y finalmente, con sus labios y lengua, le limpió ese enorme pollón que ahora le estaba dando placer. Desde entonces son amantes. Yo lo sé y estoy de acuerdo, siempre que me cuente todo lo que hacen. A veces van a bailar y al terminar hacen el amor. Mientras escribo esto ellos están en Benidorm pues me pidió permiso para estar el fin de semana con él. Seguramente en este preciso momento están haciendo el amor, pues son las 11 de la noche. Saludos.

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