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Estoy casado desde hace unos diez años. Mi mujer, Celia, es guapa,
con un cuerpo redondito y hasta hace un año, en la cama, era maravillosa.
Pero, poco a poco, ha perdido la pasión. Loli solía comentarme en broma que me debía haber casado
con ella y no con la muerta de su hermana ya que yo, de soltero, era bastante
tremendo y ahora en las reuniones familiares y en las fiestas siempre
soy yo quien anima el cotarro, hago bromas, vacilo al personal y me llevo
bastante bien con Loli, pero yo no me imaginaba lo muy bien que iba a
acabar llevándome con ella. Salí rápidamente, cogí el coche y a los pocos minutos estaba delante de la puerta de Loli, la empujé y efectivamente estaba abierta, entré y cerré tras de mí, no se oía ningún ruido de agua y el piso estaba aparentemente en orden, entonces llamé a Loli, y ella contestó: - Manolo, ven, aquí, a mi cuarto. Avancé hacia el lugar de donde provenía la voz, abrí la puerta y lo que vi me dejó sin habla. Loli estaba espatarrada en la cama con un conjunto de ropa interior de seda con liguero y medias blancas, las tetas se las había sacado por encima del sujetador y con la mano izquierda se estaba pellizcando el pezón izquierdo, la mano derecha tenía apartada la braguita y le estaba dando un repaso a su chocho, ahora frotándose, ahora introduciéndose el dedo hasta el fondo y en el momento de verme, un orgasmo sacudió su cuerpo y estuvo dando grititos y estremeciéndose un rato. Yo, al lado de la puerta alucinaba, estaba paralizado y empalmado como un toro, entonces ella Loli me llamó: - Manolo, acércate, ya casi tengo controlado este problema de fontanería pero creo que me va a hacer falta un poco de tubo... ¿has traído el tuyo?. Me quedé al lado de la cama, Loli se acercó y me desabrochó el pantalón, me bajó los calzoncillos y exclamó: - ¡Aquí está el tubo!. A continuación comenzó a lamerme los huevos muy despacio y poco a poco fue subiendo por mi tiesa polla, parándose unos segundos en el frenillo hasta llegar al capullo que comenzó a lamer en circulo, luego cogió la polla con la mano y se la tragó entera una vez, otra vez y luego empezó amover la cabeza arriba y abajo como una posesa hasta que me corrí en la garganta de mi cuñada, que no sacó para nada la polla de su boca y siguió mamando y tragando el abundante semen que le desbordaba alrededor de los labios. Loli dejó mi polla limpia y reluciente y una vez que acabó me dijo: - Tu fontanería funciona muy bien, ahora mírame la mía a ver si la reparamos. Loli se tiró hacia atrás en la cama y se abrió completamente de piernas, yo me acabé de desnudar y me abalancé sobre aquel chocho, le arranqué las delicadas braguitas a mordiscos y comencé a lamer aquel chochazo que Loli abría con sus manos, haciéndome accesibles las partes más recónditas de aquel maravilloso coño. Le lamí los labios, sorbí los jugos de Loli, que se corría una y otra vez. Le follé con la lengua, le metí dos dedos en la vagina mientras le sorbía el clítoris y un tercer dedo, lubricado por los jugos íntimos de Loli, buscó su culo. Ante este panorama mi polla estaba de nuevo dura como una piedra y Loli ya tenía ganas de sentir algo dentro de su coño, así que cogió la cabeza de mi polla y tiró de ella hacia arriba acercándola a sus tetas. Cuando la besé la boca, note que estábamos degustando el sabor de nuestros sexos en nuestras lenguas, y si las bocas se estaban besando, los sexos de ambos estaban perfectamente alineados. Sin ayuda, empujé la punta de mi polla buscando el chocho de Loli, al segundo intento su chocho atrapó, entonces de un solo golpe, se la metí hasta los huevos. Loli chilló de placer y se aferró con las dos manos a mi culo, marcándome el ritmo de las embestidas y clavándome las uñas hasta hacerme sangre y no paré hasta arrancarle un nuevo orgasmo. Cuando Loli se estaba relajando de este ultimo orgasmo, se la saqué, le dio la vuelta y ella, instintivamente, se puso a cuatro patas, y se la metí de nuevo en aquel encharcado coño que a cada penetración hacía un chop-chop que denotaba la tremenda excitación de la mujer. Pero yo quería algo más apretado, así que, se la saqué del coño e intenté metérsela por el culo, pero Loli se separó un poco y me dijo que era virgen por detrás, pero que lo hiciera suavemente. Separé con mis manos las nalgas de Loli y comencé a lamerle
el ojete, primero lentamente, luego más rápido, y el agujerito
de Loli se relajaba cada vez más hasta el punto de que mi lengua
comenzó a superar la resistencia del esfínter y se introducía,
primero la puntita solo, yo la metía y la sacaba y lamía
los alrededores. Al poco rato mi lengua entraba entera, y Loli gemía
como una posesa. Al poco rato la frené, levanté un poco el culo de Loli y saqué mi polla de aquel chocho chorreante, y le dije: - Ahora te voy a poner la punta de mi polla en tu culete pero luego tu irás metiéndotela, no quiero hacerte daño. Loli se levantó un poco, yo encajé su capullo en aquel ojete y Loli se dejó caer un poquitín, el culo estaba muy bien lubricado y mi capullo entró al momento. Loli soltó un quejido y se quedó quieta. Temí que ella fuera a parar ahora, pero al momento comenzó a moverse muy despacito, gemía a cada milímetro, eran gemidos de dolor pero cuando llevaba unos cinco centímetros de polla metidos en su culo, comenzó a mover esos cinco centímetros, solo metía y sacaba despacio esos cinco centímetros, pero los gemidos que emitía ahora ya no eran solo de dolor. Cada vez el movimiento de Loli iba cogiendo mayor velocidad y el recorrido por mi polla era cada vez mas largo, y yo flipaba viendo aquel culo con mi apretada polla dentro. De pronto Loli se dejó caer y se metió la verga de un golpe, quedando sentada encima de mi, y con la mano derecha comenzó a frotarse el clítoris al tiempo que empezaba a cabalgar mi polla como una loca. Estuvo así un buen rato, luego me descabalgó, se puso de nuevo a cuatro patas, yo me puse detrás y se la endiñé de nuevo y esta vez entró sola. Yo estaba a punto de reventar, le follaba el culo como una maquina y Loli gritaba y se masturbaba el coño, se metía los dedos, se los llevaba a la boca, los lamía, se retorcía para besarme y se corría como una loca hasta que, de pronto, yo comencé a gritar. Ella se sacó mi polla del culo y se la metió en la boca hasta el fondo y allí recibió mi segunda corrida que, por supuesto, no desperdició nada y se la tragó todita mientras yo alucinaba y caía hacia atrás desplomado seguido de Loli que agarrada a mi polla y con ella aun en la boca, continuó chupando y lamiendo hasta que no quedaba nada para chupar. El problema de fontanería de mi cuñada era de difícil solución pues volví muchas veces a ver si lo arreglaba y Loli también me visitó en muchas ocasiones, llevándome trabajo de fontanería a casa. Besos, Charo, y hasta otra. | |||||||||||||||
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