Acababan de mudarse al piso de al lado. Era una pareja de mediana edad y ella es muy atractiva. Se conocieron en el rellano, los ayudo en la mudanza y como agradecimiento lo invitaron a cenar. Aquel fin de semana su mujer no estaba y acudió solo. Cenaron, tomaron unas copas y vieron unas películas.

Todo esto que voy a contar, amiga Charo, se inició hace unas tres semanas, cuando mi esposa se fue de vacaciones fuera de la ciudad por una semana con sus padres y que yo, por cuestiones de trabajo, no pude ir con ellos. Por un lado me dolía ya que tenía muchos deseos de tomar el sol y disfrutar de la playa, pero por otro lado me gustaba ya que podría salir a portarme mal con alguna amiguita, pero mi sorpresa fue que, para ello, no me tuve que ir muy lejos.
El piso de al lado estaba desocupado y el sábado mientras dormía, como a las 8 de la mañana, me despertó un ruido muy fuerte, me levanté rápidamente y fui a ver qué pasaba. Casi no podía salir de mi piso, ya que en la puerta había cajas y cosas. Inmediatamente recordé que mi esposa me comentó que vendrían nuevos vecinos, y ella estaba muy contenta ya que parecían serios y formales. Tenían de 35 a 40 años, y eran muy educados.

Al primero que conocí fue a él, y cuando me vio, vino corriendo a sacar las cosas, pero le dije que no se preocupara y le ayude a entrar cosas en su piso. Cuando me di cuenta ya habían pasado dos horas y yo estaba en calzoncillos y camiseta cuando llegó la esposa. Me dio algo de vergüenza ya que ni siquiera me había duchado y estaba todo sudado. Me disculpé y me fui a mi casa a tomar un baño aunque ellos, muy agradecidos por mi ayuda, nos invitaron a cenar con ellos a mi esposa. Les indiqué que ella no estaba en la ciudad y entonces añadieron que no importaba, que fuera solo.
Pasé todo el día con total normalidad y por la tarde fui a alquilar algunas películas para tener con que entretenerme y de paso algunas XXX para una buena masturbación nocturna, ya que cuando estoy solo aprovecho para darme una buenas sesiones "antiestrés".

Cuando llegué a la noche y con las películas, ellos estaban fuera del apartamento esperando a que yo llegara a cenar. La verdad es que a mi se me había olvido por completo la cena, pero, les dije que perdonaran, que me había retrasado un poco, que dejaba las películas en mi casa y estaría con ellos enseguida. Durante la cena pude mirarlos con detenimiento. Ella tendría 36 años, era una mujer normal, bastante bonita de cara y esa noche llevaba una falda a la altura de las rodillas y una blusa ajustada que dibujaba unas tetas medianas y se le notaba algo de barriguita. Él tendría 39 años, era delgado y totalmente lampiño ya que llevaba un pantalón corto y algo amanerado. Después de cenar y conversar pensamos en hacer algo y ella dijo:

- ¿Por qué no vas a buscar alguna de las películas y las vemos?.

Yo quise disimular, pero los dos insistieron y les tuve que decir de qué iban. A ella le dio un poco de corte, pero, él dijo que no importaba, que era muy normal. Entonces fui a buscarlas, vimos una y todo fue normal aunque ella se le pusieron duros los pezones, y se notaban tiesos bajo su blusa. A él, y a mí, se nos notaba algo abultado en el pantalón. Ellos se comportaron de forma muy natural, pero yo estaba que me reventaba la polla de lo dura que se me habia puesto. Terminó la película, nos despedimos y me fui a mi casa a pelármela como un poseso. Me fui a dormir, pero, unas dos horas después me despertaron unos quejidos y me di cuenta que eran los nuevos vecinos. A partir de ese momento no pude dormir ya que estuvieron como tres horas follando y se oía perfectamente todo.
Ella se quejaba y decía cosas que me ponían súper caliente como por ejemplo:

- ¡Que hermosa polla tienes, cariño, métemela, rómpeme el coño... aaah... sí, más... quiero tu leche caliente en mi cara y en mis tetas... siiií...!.

Me la meneé durante todo el rato que duro su follada, y cuando ellos "acababan" me corrí.
Por la mañana me desperté y salí a comprar cosas para el desayuno. Mi vecina también salía para lo mismo, nos saludamos como grandes amigos y yo, para ver su reacción, le dije:

- Parece que dormiste poco.
- Pero fue por una buena razón aunque tú también haces cara de sueño - me contestó sonriendo.
- Pues sí - le dije en tono de broma - no he dormido bien ya que los nuevos vecinos se pasaron toda la noche haciendo cositas y ella era tan escandalosa que no me permitió cerrar los ojos.

Se puso muy colorada y me dijo con mucha vergüenza:

- Que pena, ¿qué pensarás de mí?.

Yo, muy serio, le dije que era una mujer muy sensual y que estaba bien todo lo que pasaba, ya que eran marido y mujer. Ella, sonriendo, me dijo:

- ¿Y si fuera con otro que no era mi esposo qué?.

Depende de quien sea - le contesté - Si me cae tan bien como tu esposo yo me lo callaría.
Y mi sorpresa fue cuando me dijo:

- Podría ser el nuevo vecino.
- ¿En quien piensas? - le pregunté.
- En el que cuando lo conocí, llevaba calzoncillos y camiseta solamente.

Todo esto sucedió mientras íbamos y veníamos ya cuando hablamos esto estábamos en la puerta de mi piso, por lo que la cogí de la mano y la metí dentro. Cerré la puerta, la besé y le recorrí todo el cuerpo con mis manos. Llevaba un tanga blanco que se le metía entre los labios del coño, y cuando me acerqué, para besarle el chocho por encima de la tela, me llegó ese olor a sexo tan excitante, que emana de un coñito cuando todavía no se había lavado después de una noche de sexo.
La vecina parecía algo incómoda al principio, pero, cuando empezó a sentir el gustito que le proporcionaba mi comida de chocho, se dejó hacer hasta que tuvo un delicioso orgasmo en mi boca.

Tras reponerse un poco se arrodilló y me besó la punta de la polla de una manera muy tierna, pasó su lengua desde los huevos hasta la punta, y se metió la cabeza en la boca chupándola con tal maestría, que me corrí larga y placenteramente. Ella, inmediatamente se puso de pie y me besó en la boca para darme de mi propia leche. Era la primera vez que me lo hacían pero me gustó el sabor.
Después nos separamos y me dijo que había gozado mucho, que el único hombre que conocía que le gustaba su propia leche y le encantaba que ella se la diera en la boca, era su esposo:

- Pues en mi caso ha sido la primera vez pero me ha gustado - le confesé.

Irene se despidió y me dijo que esto solo era el principio de algo muy bueno y antes de salir me hizo una pregunta que me dejó desconcertado:

- Si realmente eres de mente abierta en el área sexual, prepárate.

Me beso y salió de mi apartamento. Saludos y si algo ocurre, ya os lo contaré.

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