![]() |
|||||||||||||||
Todo esto que voy a contar, amiga Charo, se inició hace unas tres
semanas, cuando mi esposa se fue de vacaciones fuera de la ciudad por
una semana con sus padres y que yo, por cuestiones de trabajo, no pude
ir con ellos. Por un lado me dolía ya que tenía muchos deseos
de tomar el sol y disfrutar de la playa, pero por otro lado me gustaba
ya que podría salir a portarme mal con alguna amiguita, pero mi
sorpresa fue que, para ello, no me tuve que ir muy lejos. Al primero que conocí fue a él, y cuando me vio, vino corriendo
a sacar las cosas, pero le dije que no se preocupara y le ayude a entrar
cosas en su piso. Cuando me di cuenta ya habían pasado dos horas
y yo estaba en calzoncillos y camiseta cuando llegó la esposa.
Me dio algo de vergüenza ya que ni siquiera me había duchado
y estaba todo sudado. Me disculpé y me fui a mi casa a tomar un
baño aunque ellos, muy agradecidos por mi ayuda, nos invitaron
a cenar con ellos a mi esposa. Les indiqué que ella no estaba en
la ciudad y entonces añadieron que no importaba, que fuera solo.
Cuando llegué a la noche y con las películas, ellos estaban fuera del apartamento esperando a que yo llegara a cenar. La verdad es que a mi se me había olvido por completo la cena, pero, les dije que perdonaran, que me había retrasado un poco, que dejaba las películas en mi casa y estaría con ellos enseguida. Durante la cena pude mirarlos con detenimiento. Ella tendría 36 años, era una mujer normal, bastante bonita de cara y esa noche llevaba una falda a la altura de las rodillas y una blusa ajustada que dibujaba unas tetas medianas y se le notaba algo de barriguita. Él tendría 39 años, era delgado y totalmente lampiño ya que llevaba un pantalón corto y algo amanerado. Después de cenar y conversar pensamos en hacer algo y ella dijo: - ¿Por qué no vas a buscar alguna de las películas y las vemos?. Yo quise disimular, pero los dos insistieron y les tuve que decir de
qué iban. A ella le dio un poco de corte, pero, él dijo
que no importaba, que era muy normal. Entonces fui a buscarlas, vimos
una y todo fue normal aunque ella se le pusieron duros los pezones, y
se notaban tiesos bajo su blusa. A él, y a mí, se nos notaba
algo abultado en el pantalón. Ellos se comportaron de forma muy
natural, pero yo estaba que me reventaba la polla de lo dura que se me
habia puesto. Terminó la película, nos despedimos y me fui
a mi casa a pelármela como un poseso. Me fui a dormir, pero, unas
dos horas después me despertaron unos quejidos y me di cuenta que
eran los nuevos vecinos. A partir de ese momento no pude dormir ya que
estuvieron como tres horas follando y se oía perfectamente todo. - ¡Que hermosa polla tienes, cariño, métemela, rómpeme el coño... aaah... sí, más... quiero tu leche caliente en mi cara y en mis tetas... siiií...!. Me la meneé durante todo el rato que duro su follada, y cuando
ellos "acababan" me corrí. - Parece que dormiste poco. Se puso muy colorada y me dijo con mucha vergüenza: - Que pena, ¿qué pensarás de mí?. Yo, muy serio, le dije que era una mujer muy sensual y que estaba bien todo lo que pasaba, ya que eran marido y mujer. Ella, sonriendo, me dijo: - ¿Y si fuera con otro que no era mi esposo qué?. Depende de quien sea - le contesté - Si me cae tan bien como tu
esposo yo me lo callaría. - Podría ser el nuevo vecino. Todo esto sucedió mientras íbamos y veníamos ya
cuando hablamos esto estábamos en la puerta de mi piso, por lo
que la cogí de la mano y la metí dentro. Cerré la
puerta, la besé y le recorrí todo el cuerpo con mis manos.
Llevaba un tanga blanco que se le metía entre los labios del coño,
y cuando me acerqué, para besarle el chocho por encima de la tela,
me llegó ese olor a sexo tan excitante, que emana de un coñito
cuando todavía no se había lavado después de una
noche de sexo. Tras reponerse un poco se arrodilló y me besó la punta
de la polla de una manera muy tierna, pasó su lengua desde los
huevos hasta la punta, y se metió la cabeza en la boca chupándola
con tal maestría, que me corrí larga y placenteramente.
Ella, inmediatamente se puso de pie y me besó en la boca para darme
de mi propia leche. Era la primera vez que me lo hacían pero me
gustó el sabor. - Pues en mi caso ha sido la primera vez pero me ha gustado - le confesé. Irene se despidió y me dijo que esto solo era el principio de algo muy bueno y antes de salir me hizo una pregunta que me dejó desconcertado: - Si realmente eres de mente abierta en el área sexual, prepárate. Me beso y salió de mi apartamento. Saludos y si algo ocurre, ya os lo contaré. | |||||||||||||||
![]() |