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Amiga Charo, me llamo Paco y te escribo desde Barcelona para contarte lo que me ocurrió un viernes por la noche cuando ya llevaba puesto el pijama para meterme en la cama. Puse unas baladas en volumen bajo y me dispuse a dormir pero al poco rato, entre sueños, oí que mi móvil que sonaba insistentemente. Me levanté y contesté con mal talante pero era Susana, mi compañera, de trabajo y de otras cosas más. - Hola Paco, soy Susana. ¿Qué haces a estas horas?. Estamos
en el bar de siempre, vente y... ¿Cómo le podía rechazar?. La verdad es que me entró el diablo por conocerla a ver si era tan interesante como me decía. Haciendo tripas corazón, me duché nuevamente, me vestí, me perfumé y como ya me pasó el sueño, me dirigí al bar dónde estaban, las busqué y encontré a Susana. Ya habían llegado el novio de ella y un tipo que salía con Giovanna que no me caía nada bien. Saludé a todos muy amigablemente pero me faltaba alguien, diciéndome Susana que la había ido al baño. Cuando apareció al fin me la presentaron. - Me han hablado tanto de ti que ya te conocía sin que nos presentaran
- le dije. De verdad que era una mujer muy agradable e inteligente tal y como me lo había dicho mi amiguita. En plena charla pusieron música para bailar y ella me preguntó que si quería sacarla a bailar a lo cual yo asentí. Mientras bailábamos coqueteaba conmigo y yo, aprovechándome de ello, pude acercarme más de la cuenta, la agarraba de la cinturita y le hacía sentir mi humanidad. Ella poco a poco fue acoplándose a mi cuerpo, la llevaba por toda la pista haciendo que luciera su esbelta figura mientras era la envidia de los machos que acechaban aquella noche. Pronto le pasé mi bulto con el pretexto de que estábamos bailando. Al final la eroticé, dejándose llevar al son de mis movimientos circulares mientras metía mi pierna derecha entre las suyas y sentí su entrega total para mí. La verdad era que mi amiga había ayudado mucho para que ella tuviera ese grado de confianza hacia mí. Comenzamos a sudar por los movimientos, esta mujer olía muy bien
y mi miembro quería salir pronto de su escondite y a la fuerza,
sin respetar a los presentes, cogimos mejor el ritmo, mientras mi polla
abultada, le rozaba por encima de la ropa sus partes más intimas
de manera insinuante hasta que nos fuimos a sentar mientras las parejas
que se amaban se quedaron bailando pegaditos. - Vamos arriba, al aparcamiento, es que quiero tomar aire fresco pero mejor dicho, busco un buen pretexto para encontrarme a solas contigo. Apenas subimos las escaleras para salir a la parte de arriba, ella iba delante moviendo su culo de una manera muy insinuante y yo no me pude aguantar y no sé como pero mi mano bien abierta fue a dar en el medio de las nalgas sobándole de un lado al otro al propio ritmo que ella, con sus caderas, ponía. En el acto ella se dio la vuelta y me agradeció la caricia con un beso muy húmedo, sensual, largo y con la lengua dentro de mi boca. Sin más llegamos al estacionamiento y dijo: - Sabes Paco, me han hablado tanto de ti que siento que te conozco mucho
y aún quiero conocerte más. Me han dicho que eres un mujeriego
y cuando un hombre es mujeriego será porque tienes muchas mujeres
supongo que te revuelcas con ellas, deben ver algo en ti que encuentran
irresistible y me gustaría descubrir que cosa es. De pronto se pegó a mí con su coño y comenzó a refregarse con mi polla con tal violencia que dolía a mismo tiempo que daba placer. Esto lo hizo varios minutos hasta que, sin ningún pudor ni vergüenza, con toda la confianza del mundo, me agarró el pájaro que estaba dentro de su encierro esperando con ansias locas su libertad. Me lo sobó mientras decía: - Quiero sacártelo...
- Córrete en mi boca, amor, llena de leche a esta que, desde hoy, es tu hembra. Me encanta como se te va poniendo y quiero que hoy me lo claves por todas partes hasta el amanecer. No dejaba en ni un solo momento de mirarme directamente a los ojos. La señora mamada que me estaba propiciando más las palabras tan excitantes que de vez en cuando me decía, me estaban llevando gusto extremo. - Que pedazo de polla - dijo de pronto - quisiera tenerla metida en mi culo. Eso ya era demasiado, pero justo en el momento en que ella se estaba preparando para recibir una descarga por demás exagerada de mi parte, aparecieron nuestros amigos que se habían quedado abajo en la disco, para cortarnos tan sublime momento. Ella, con un poco de disimulo, se levantó, mi verga se quedó fuera por unos momentos amenazando el techo y desafiante, como no entendiendo lo que sucedía. Lo que pasaba era que el gilipollas del novio de la hermana de Adriana,
Giovanna cogió una borrachera y estaba armando bronca a unos cuatro
jóvenes que habían querido bailar, de una manera muy educada,
a Giovanna que también, al igual que su hermana Adriana, es muy
guapa. El hecho es que este tipo nos arruinó todo a Adriana y a
mí ya que todo el mundo comenzó a subirse en sus coches
para irse a casa a pesar de que era muy temprano todavía. Llegó por fin el bendito lunes, nos citamos en un parque que queda muy cerca de un motel de una amiga mía que yo siempre, en son de broma, le digo que es mi casera ya que prácticamente ahí siempre es mi picadero. Lo primero que hicimos después de besarnos, abrazarnos y estrujarnos con desesperación, fue ir donde mi casera, entramos, pedí la habitación de siempre, que es la mejor del motel y que me merezco por ser el cliente que más frecuenta la casa y apenas entramos nos acariciamos a gusto, tocando nuestra carne hasta que ella bajó el cierre de mi pantalón y me la empezó a tocar por encima del calzoncillo mientras que yo levantaba su minifalda y comenzaba a jugar con su conejito picarón mientras ella exclamaba: - ¡Que bien que lo haces, amor, que bien juegas con mi coñito... estaba esperando esto hace mucho tiempo mi macho, excítame más y verás lo que soy capaz de hacer, quiero que hoy, esto que estoy acariciando entre mis manos, me entre por todos mis agujeros. La tumbé a la cama, le levanté la minifalda hasta la cintura, le saqué delicadamente el panty después de olerlo a gusto y vi esa mata de pelos que era una obra de la naturaleza que invitaba a una sola cosa de manera imperativa y que era pasarle mi lengua por toda esa raja cubierta de pelos. Puse mi boca en ese coño y empecé a comérmelo. Al final ella se corrió copiosamente en mi boca, en mi cara y en mi pecho de una manera descomunal. A continuación ella se adueñó de mi falo para no soltarlo hasta hacerme eyacular dos veces seguidas en su boca y después que la llené con mi semen ella lo que hizo morbosamente es besarme con mis propios líquidos y compartimos durante unos diez minutos un juego de caricias muy subidas de tono. Al fin ella me abrió las piernas esperando ser penetrada con suma urgencia y poco a poco se la fui introduciendo en su chocho hasta que mis huevos chocaron con su culo. Comenzó a hacer movimientos rítmicos circulares mientras me decía: - Macho mío, si hubiera sabido que era verdad, que eras así de potente, como me lo contaban las amigas de tus amigas y de mi hermana desde hace ya tiempo, tenlo por seguro que ya habría hecho lo imposible por haberte conocido, follas como los dioses, tienes la verga más hermosa que a entrado en mi, fóllame el coño, perfórame el culo, hazme lo que quieras que desde este preciso momento soy toda tuya. Al rato, cambiando de posición se subió encima de mí y se colocó mi polla en la entrada de su coño, se dejó caer disfrutando cada centímetro del tronco de carne y se sentó en mí metiéndose toda mi verga hasta los huevos aplastados por sus hermosas nalgas, y entonces empezó a follarme de una manera impresionante. Adriana, en donde quiera que estés, te quiero, gracias por tu tiempo, putita mía. Saludos y besos, Charo. | |||||||||||||||
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