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Carla, mi mujer y yo, conocimos a una pareja por Internet hace tiempo conversábamos, nos citamos en una cafetería y nos caímos muy bien, así que decidimos, tras varias conversaciones, salir a relajarnos un fin de semana. En muchas ocasiones nosotros habíamos fantaseado en la intimidad sobre hacer un trío con otra chica, ya que a Carla siempre le llamaron la atención dos cosas: gozar con otra chica y verme a mí con otra mujer. Nosotros sabíamos que Elsa y Oscar, esta pareja amiga, estaban en busca de nuevas experiencias. El ambiente estaba muy caldeado, conversar con ellos y saber que estaban decididos a todo nos excitaba, así que nos fuimos a un hotel y aunque lo lógico era alquilar dos habitaciones, lo que hicimos fue alquilar una amplia con dos camas matrimoniales. Sería excitante vernos cambiar de ropa y ver como nos tocábamos cada uno con sus parejas. Llegamos el viernes en la noche, pero antes contaré como son ellos. Elsa es una mujer de 1,68 de estatura, cabello castaño claro, de buen físico, ojos pardo claros, labios carnositos, pechos si no grandes al menos largos, es decir, a mi me recuerdan los de una cabra, un trasero redondo y salido, muy provocador y sexy. Oscar mide 1,73, mi estatura, tiene el cabello negro y de complexión media, muy parecida a la mía. Carla tiene el cabello negro y que lleva largo, bonitas piernas, buen cuerpo, pechos grandes, redondos, bien formados y muy apetecibles, de complexión media, muy sexy y excitante. Nos cambiamos y nos fuimos a bailar a una disco. Era excitante ya que habíamos bebido algo, no mucho, pero lo suficiente para calmar el nerviosismo. Comenzamos a bailar, primero cada uno con su pareja, pero sin poder evitar tocarla cada vez más descaradamente. Oscar colocó sus manos sobre las caderas de Elsa acariciándole el trasero y yo hacia lo mismo con Carla pero nos miramos, Oscar se acercó y puso a Elsa a bailar con nosotros y él se fue a sentar. Ella se colocó en medio de nosotros, yo la cogí de la cintura desde atrás y la apreté un poco. Carla estaba delante de ella, acariciándole los pechos y debo confesar que era increíble lo que estábamos haciendo pues la verdad es que no pensé que las cosas llegaran a más, al menos no esa noche. Elsa se movía al compás de la música, rozando su bien formado trasero en mi muy excitado miembro y entonces yo pasé mis manos por debajo de su blusa, jugando a toquetear a otra mujer delante de mi novia aunque ella era mi cómplice en este juego. De verdad que era una situación súper ardiente y más cuando Oscar nos miraba desde donde estaba sentado. Terminó la música y nos fuimos a sentar pero apenas se sentó Elsa al lado de su esposo él empezó a tocarla y a besarla, acariciándole las tetas sin tapujos. Elsa no llevaba nada de ropa interior puesto, ni sujetador ni bragas y eso facilitaba los manoseos. Carla y yo nos apretábamos, nos besábamos, nos acariciábamos con pasión y por supuesto observábamos a nuestros amigos. Cuando Oscar desabrochó la blusa de Elsa, saltaron sus tetas al aire. Eran unas mamas largas, con pezones exageradamente largos y aureolas casi negras. Unos pechos distintos a los que yo había visto nunca, pero quizá por ello, soberanamente excitantes. Mientras las manos de Oscar acariciaban los muslos de Elsa, Carla me pidió que me sentara al lado de Elsa pues quería como la tocaba, así que no tardé nada en sentarme al lado de ellos quedando Elsa entre Oscar y yo. Entonces comencé a besarle los pechos mientras que Oscar le metía dos dedos en su caliente chocho. Carla estaba frente a nosotros masturbándose disimuladamente. Realmente era una situación caliente. Cuando menos lo esperaba Elsa sacó de nuestros pantalones los miembros erectos de Oscar y mío, y empezó a lamernos y chuparnos alternativamente a cada uno. Se notaba lo caliente que estaba ella y felizmente no había mucha gente en la disco, solo una par de parejas y estábamos en el lado más apartado y oscuro. Carla se me acercó, se arrodilló ante mí y comenzó a chupar mi rabo como nunca antes lo había hecho. De verdad que podía sentir como mi novia estaba de lo más excitada. Era todo un espectáculo. Oscar y yo sentados y nuestras mujeres arrodilladas lamiendo nuestras pollas con mucha lujuria y placer. Entonces, Oscar y yo decidimos intercambiar posiciones, así que
Elsa ahora me la chupaba a mí y Carla a él. Veía
como Carla golosamente disfrutaba del rabo de Oscar y como Elsa se comía
todo lo que yo le ofrecía. Me chupó hasta los huevos, pero
como la situación se hacía más intensa, nos arreglamos
como pudimos, pagamos la cuenta y nos fuimos al hostal. Elsa nos miraba y Oscar también por el retrovisor mientras nos decía que guardáramos para más tarde, pero inesperadamente Elsa saltó a la parte trasera y empezó a besar en la boca a Carla. Le acariciaba las tetas mientras Carla se movía con frenesí sobre mi polla, hasta que yo me recosté sobre el asiento sin dejar que Carla se saliera de la posición en que estaba pero permitiendo que Elsa se subiera a mi boca para lamerle su húmedo sexo, ardiente y caliente que esperaba que mi lengua la recorriera de arriba abajo y de adentro hacia fuera. Era increíble, yo acostado en el asiento trasero, Carla sobre mi polla cabalgando y Elsa sobre mi boca sobándose y recibiendo mis lengüetazos. Oscar solo miraba y escuchaba como Carla y Elsa gemían por la serie de orgasmos que experimentaron, pudiendo sentir sus cuerpos estremecerse, sentir perfectamente como mi Carla disfrutaba de una serie de orgasmos seguidos, y como Elsa llegaba a los suyos sobre mi boca. Yo aun estaba a cien y si bien aguanto bastante, esta vez aguanté mucho más de lo que acostumbro. Llegamos al hostal, nos bajamos del coche y entramos como si nada estuviera pasando, nos dieron la llave en la recepción y corrimos prácticamente a la habitación. Nada más entrar Elsa se abrazó a mi y Oscar a Carla. No hizo falta decir más. Nos quitamos las ropas lo más rápido que pudimos, me senté al borde de la cama y Elsa, mirándome, se sentó sobre mi polla empezando unos movimientos circulares lentos para luego impulsarse un poco con sus pies para introducirse mi miembro en lo mas profundo de su ser, dejando escapar unos gemidos como recompensa que estaba gozando. Al poco la condenada empezó moverse desenfrenadamente, circularmente, de arriba abajo y yo, a estas alturas, solo oía a Carla gemir y gritar, confundiéndose sus gritos con los de Elsa, que se movía muy bien sobre mi rabo, y como cabalgaba la condenada. Al rato coloqué mis brazos por debajo de sus piernas, me puse de pie sin dejar de penetrarla, ella quedó asida a mi cuerpo con sus piernas al aire y yo me la follaba como un loco, sujetándose ella de mi cuello, con sus piernas alrededor mi cadera y con mis brazos por debajo de sus piernas. Se movía a su antojo con mi miembro totalmente dentro de ella, sintiendo la profundidad de su vagina. Elsa se retorcía de placer alcanzando otra andanada de orgasmos. Parecía poseída por mi miembro, gritaba y gemía del placer que estaba experimentando mientras que yo bramaba como un animal en celo. Mientras Elsa y yo terminábamos nuestro combate, observé como Carla llegaba también a su orgasmo. Oscar, a su vez, eyaculó fuera de ella quedando exhausto sobre la cama, pero yo conozco muy bien a mi novia y sabía que aún quería más y que viendo que yo aun no me había corrido ella haría todo lo posible por hacerme orgasmar. La abracé y la besé apasionadamente, mi miembro aún erecto pedía guerra. Elsa nos miraba y nos preguntaba si aún no estábamos totalmente satisfechos. Entonces se acercó a mi y a Carla, se tendió en la cama con nosotros pero antes que Carla se recostara la levanté haciéndola girar para colocarnos en un 69 estando yo de pie. Al parecer esa visión excitó mucho a Elsa que se arrodilló para chuparme la polla mientras Carla, compartía sus lamidas con las de Elsa y disfrutaba de mi lengua jugueteando en su clítoris. ¡Que sensación sentir dos boquitas lamiendo mi polla, nunca pensé experimentar una sensación igual! Carla estaba tan sensible que el solo rozar su clítoris la hacia estremecer. Yo sabía como llevarla a otro orgasmo así que empecé a lamerle el clítoris sin dejar que terminase pues cuando estaba a punto de correrse apartaba mi lengua maliciosamente para lo que después vendría. Elsa era increíble pues se metía todo mi rabo en su boca, parecía que nunca había comido algo así. Bajé a Carla, le pedí a Elsa que se acostara con el rostro hacia fuera y a Carla le dije que se colocara sobre Elsa en un 69. Mientras ellas se lamían yo aproveché para encular a Carla, ella disfruta mucho con el sexo anal y después de toda la estimulación del clítoris estaba muy sensible. Comenzó a gritar, la sensación de mi polla dentro y la lengua de Elsa la estaban volviendo loca de placer. Elsa lamía y relamía el coño de mi Carla y ella recibía las relamidas de Carla. Era un intercambio de lengua-clítoris muy delicioso. Carla se movía cada vez más y cuando yo estaba ya a punto de correrme ambas se arrodillaron justo en el momento que yo explotaba lanzándoles mis chorros de leche sobre sus tetas. Era una visión de locura y quedamos tendidos sobre la cama. Oscar estaba muerto durmiendo en una de las camas y en la otras nos quedamos tendidos Carla, Elsa y yo. Fue una experiencia inolvidable. Saludos y hasta otra. | |||||||||||||||
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